La catedral de Jaca, cuna del Románico español

REINO DE ESPAÑA

La catedral de San Pedro de Jaca es la primera del Románico español. Lo es cronológicamente y lo es geográficamente, ya que es la primera que los peregrinos del Camino de Santiago encontraban al atravesar los Pirineos. Este dato es importante, ya que esta catedral fue fundamental en la expansión del estilo románico por todo el norte de España, como lo demuestra un elemento decorativo típicamente hispano creado en Jaca: el ajedrezado jaqués. Se trata de una iglesia románica de grandes dimensiones, lo que al exterior le da un aspecto mastodóntico, aunque tiene elementos decorativos de gran finura. Es un templo clave para el arte pero también para la Historia de España, como iglesia de la primera Corte Real aragonesa, uno de los pilares sobre los que se fundamentaría, andando los siglos, la Nación española.

EN LOS ORÍGENES DEL REINO

El Reino de Aragón, que llegaría a ser una gran potencia en el sur de Europa a lo largo de los siglos XIV y XV, apareció en la Historia allá por el siglo X en unos recónditos valles pirenaicos. Por aquel entonces los califas de Córdoba se enseñoreaban de la mayor parte de la península Ibérica, y los primeros reyes apenas dominaban el valle del río Aragón -del que tomarían el nombre- y sus vecinos de Ansó y Hecho. En nuestros días esos valles componen una comarca que por este motivo se llama Viejo Aragón o Jacetania, ya que su capital histórica es la ciudad de Jaca. Una ciudad tan antigua que se remonta a los íberos, moradores de estas tierras antes incluso de que llegasen los romanos.

Románico aragonés

Volviendo a la Edad Media, Sancho Ramírez, segundo rey de Aragón, viajó a Roma en 1068 para rendir vasallaje al papa. De este viaje se trajo posiblemente los colores del Señal Real de Aragón -basados en los sellos papales, de color rojo y amarillo- así como la concesión de la sede episcopal para Jaca. De este modo, inmediatamente se planificó la construcción de la catedral, que comenzó en 1077 y se terminó en torno a 1130, siendo de este modo la más antigua del Románico español. La estructura general del templo, tanto al exterior como al interior, conserva a grandes rasgos la uniformidad del Románico original, si bien la decoración de las capillas se llevó a cabo lentamente en los siglos siguientes, por lo que presentan otros estilos: gótico, renacentista y barroco.

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EL EXTERIOR DE LA CATEDRAL

El mejor lugar para contemplar la catedral de Jaca es el lado sur, que se abre a una pequeña plaza (llamada precisamente de la Catedral), ya que los otros lados están encajonados entre edificios, algo previsible en una iglesia que tiene casi mil años de antigüedad. La plaza en sí es una joya, con sus fachadas góticas y renacentistas y sus porches con negocios centenarios. Desde aquí se aprecia una vista general del templo y queda de manifiesto la sólida tosquedad del Románico. El campanario, cuadrado y de baja altura, se asemeja al torreón de un castillo, lo cual es lógico, pues al ser tan pesado no puede alzarse mucho. Delante del muro llama la atención un atrio donde se encuentra una de las puertas de entrada. Esa puerta no es la principal, pero el atrio merece una visita detallada.

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El atrio lateral -llamado popularmente la Lonja Chica– es una construcción del siglo XVII cuya techumbre de madera y tejas de pizarra se ha conservado maravillosamente durante los últimos cuatro siglos. Está cerrado por una reja de hierro forjado y en su interior encontramos varios capiteles reutilizados del antiguo claustro de la catedral. De entre ellos, hay dos que son extraordinarios por su calidad, que refleja el dominio del arte escultórico de su autor. Es el Maestro de Jaca, cuyo nombre real no conocemos -algo habitual en el Románico-, pero su refinado estilo es inconfundible.

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El primero, situado a la derecha de la puerta, es el capitel del Sacrificio de Isaac. Relata el mito bíblico según el cual el dios cristiano ordena a Abraham que asesine a su hijo Isaac (sin comentarios…) y cuando el muy imbécil va a degollar a su propio vástago, un ángel se lo impide. Aquí lo que nos interesa es el dominio de la anatomía que demuestra el artista, especialmente en la figura de Isaac, casi desnudo, que indica que se inspiró en modelos clásicos. El Maestro de Jaca fue sin duda un adelantado a su tiempo.

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El segundo capitel, llamado El rey David y los músicos, es una copia, ya que el original fue trasladado al museo -que visitaremos más tarde- para protegerlo de los elementos atmosféricos. Tiene tres caras decoradas en las que doce virtuosos en posiciones un tanto forzadas rellenan todo el espacio como si de piezas del Tetris de tratase, algo muy común en los relieves románicos. No obstante, estas posiciones no les impiden mostrar una gran naturalidad en el manejo de sus instrumentos y una total compenetración. El músico que preside la escena es el rey David, que toca una vihuela de arco sentado sobre una silla de tijera, que sabemos era usada habitualmente por los reyes aragoneses, lo que hace pensar a los historiadores que podría tratarse de un retrato del rey Sancho Ramírez.

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Otra curiosidad de la Lonja Chica es la medida oficial de la vara jaquesa, visible a la derecha de la portada y que sin duda era usada en los días de mercado. Era una de las muchas medidas de longitud tradicionales en nuestro país antes de la implantación del sistema métrico decimal.

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La cabecera de la iglesia termina en tres ábsides que se corresponden con las tres naves del interior, es decir, el esquema habitual de una iglesia románica. Sin embargo, de los tres ábsides, el único que al exterior ha quedado en su estado original del siglo XI es el meridional, el más cercano a la calle. Aquí podemos apreciar de cerca la decoración de ajedrezado jaqués, presente en todo el edificio, tanto por fuera como por dentro. Esta ornamentación, característica del Románico español, se creó en la ciudad aragonesa y desde aquí se difundió por todo el Camino de Santiago. Pero vamos ya a conocer el atrio occidental, donde se sitúa la entrada principal de la catedral. Llamado Lonja Mayor, se abre a la esquina de otra plaza, la de San Pedro. Es un atrio grande, macizo y tosco, óptimo para acoger a un buen número de peregrinos. No hay que olvidar que estamos en el Camino de Santiago, y así se comprueba en la columna desgastada situada a la izquierda de la portada, que los peregrinos acostumbraban a sobar como signo de haber superado esta primera etapa.

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Sobre la puerta tenemos uno de los elementos más conocidos de la catedral jaquesa, el crismón probablemente más complejo del Románico español. Aunque tiene un texto en latín perfectamente conservado, está lleno de simbolismo, pues no hay que olvidar que en el siglo XI prácticamente toda la población era analfabeta. En el centro está el crismón trinitario, que simboliza al propio Cristo, flanqueado por dos leones (bastante bien hechos por un escultor que sin duda nunca había visto ninguno); uno de ellos protege a un hombre (un pecador) y el otro aplasta a un oso y un basilisco, símbolos del pecado. Sin duda el hombre medieval estaba familiarizado con esta simbología que para nosotros es totalmente extraña.

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EL INTERIOR DE LA CATEDRAL

El interior de la catedral conserva en gran medida su estructura original románica y es comparable en majestuosidad con la otra gran catedral románica española, la de Santiago de Compostela. Lo que no se corresponde con su factura original es la bóveda de piedra, que fue levantada en el siglo XVI para sustituir la techumbre de madera románica. Hoy puede parecernos una gran pérdida, pero esas estructuras de madera eran muy peligrosas por su facilidad para incendiarse. El templo consta de tres naves separadas por una peculiar alternancia de gruesas columnas y pilares cruciformes. Si avanzamos veremos que el crucero es imponente, con la piedra desnuda dejando ver cómo está levantado sobre unas poderosas trompas, una técnica habitual en el Románico aragonés y que fue tomada de los árabes.

Románico aragonés
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Como ya se ha dicho, las capillas fueron decoradas a lo largo de varios siglos (o sea, como en todas las catedrales) y las hay de diferentes estilos. Vamos a destacar algunas de ellas avanzando por la nave derecha y regresando por la del lado izquierdo. Empecemos por la de San Miguel, situada en el último tramo de la nave derecha. Sin duda la mejor de todas las capillas, una joya del arte plateresco en el que participaron los más grandes de la escultura renacentista en Aragón: Juan de Moreto, Gil Morlanes y Gabriel Yoly.

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Veamos ahora la capilla de la Virgen del Pilar, en el ábside del lado derecho, el que hemos visto antes desde el exterior y que conserva intacta su factura románica. La sencilla tosquedad de los muros de piedra es un prodigio en sí mismo, pero aún nos ofrece un par de detalles más de gran interés. Por un lado, la reja de hierro que la cierra, una impresionante reliquia románica del siglo XII (el ábside del lado izquierdo presenta otra igual), cuyas uniones están realizadas mediante grapas de hierro, ya que en la época no se conocía la soldadura. El segundo detalle destacable en realidad ya no está aquí: hasta hace unos años el pequeño altar de la virgen del Pilar se sostenía sobre dos capiteles también traídos del antiguo claustro. Uno de ellos es una obra maestra de fama mundial y, por increíble que parezca, estaba colocado precisamente de manera que quedase oculto a las miradas de los visitantes. Este capitel lo veremos en detalle en el museo, donde se encuentra ahora.

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Seguimos por la capilla mayor. Ésta se reconstruyó en el siglo XVIII, derribando el ábside románico y haciendo uno nuevo mucho más profundo en estilo barroco. Allí, tras el altar mayor, se ubica el órgano, contrariamente a la tradición española de situarlo en la nave central. Las pinturas de la bóveda, que representan a san Pedro, son obra de Manuel Bayéu, cuñado de Francisco de Goya.

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Regresando por la nave izquierda encontramos el magnífico sepulcro de alabastro de Pedro Baguer, que fue obispo de Alguer (Cerdeña), obra renacentista de 1573. Seguimos avanzando y en el primer tramo de la nave llegamos a la capilla de Santa Orosia, patrona de Jaca. Es una capilla de gran tamaño completamente cubierta de pinturas murales. Llaman la atención las de la bóveda, que representan un cielo estrellado.

Románico aragonés
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Y para terminar, al lado vemos la capilla bautismal, en la que hay otro retablo renacentista de alabastro, en este caso obra del imaginero Juan de Ancheta. Como se puede ver, las mejores obras escultóricas son de alabastro, lo cual no debe sorprender, ya que en Aragón se produce el 95 % de todo el alabastro del mundo. Esta piedra, de belleza similar a la del mármol, es sin embargo muy blanda y fácil de trabajar. Volviendo al retablo, fijémonos en la figura central, que representa una curiosa trinidad. De los tres personajes, el barbudo sentado es el dios cristiano, una figura claramente inspirada en el Moisés de Miguel Ángel.

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UN MUSEO EXTRAORDINARIO

Hablemos claro: la colección de arte románico del Museo de Jaca es probablemente la más importante del mundo. Contiene muchas joyas tanto pictóricas como escultóricas, pero sobresalen dos que no tienen rival. Por un lado, el conjunto pictórico mural más completo del mundo, y el único que se ha conservado que representa un desarrollo completo de mitos bíblicos, desde el Génesis hasta el mito de Cristo. Por otro lado, el desnudo escultórico más excepcional del románico mundial. Solamente estas dos joyas ya hacen insuperable al museo de Jaca. Y lo más importante: la colección se ha reunido apenas con obras de la diócesis jacetana (ni siquiera del resto de Aragón), y en ningún caso se han incluido obras expoliadas al modo piratesco de ninguna región vecina.

Románico aragonés
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El museo está instalado en el claustro, al que se accede por una puerta en el segundo tramo de la nave izquierda, junto a la capilla de Santa Orosia. El claustro actual, de muros cerrados, es una construcción del siglo XVIII, pues el original románico estaba ya entonces en estado de ruina. Por eso algunos de sus capiteles fueron llevados a otros lugares de la iglesia, como hemos visto en nuestro recorrido, y otros se perdieron para siempre. Comenzaremos la visita al museo por la pintura.

BAGÜÉS, UN HITO DE LA PINTURA ROMÁNICA MUNDIAL

Bagüés es una minúscula aldea de la comarca de las Cinco Villas (pero perteneciente a la diócesis de Jaca), que en nuestros días sólo cuenta con 17 habitantes. En esa aldea, alejada de cualquier ruta principal, se encuentra la también minúscula iglesia de San Julián y Santa Basilisa, en la cual fue descubierto en los años 50 el mayor y más completo ciclo de pinturas románicas de España -título que sólo le puede disputar el Panteón de los Reyes de León, en la ciudad homónima- y uno de los mayores del mundo. En 1966 las pinturas de Bagüés fueron arrancadas de los muros y trasladadas al museo de la catedral de Jaca. Para ellas se acondicionó una sala a la que se dio la misma forma que tiene la iglesia de donde provienen. De esta manera pueden ser admiradas tal como son en realidad y en su disposición original.

Románico aragonés
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Las pinturas de Bagüés cubrían completamente los muros laterales de la iglesia (de 22 metros de longitud), así como el ábside. Se conserva aproximadamente la mitad. En ellas se representa todo el ciclo mitológico cristiano, desde el Génesis hasta el mito de Cristo, terminando en su ejecución. No se conoce otro caso igual en la pintura románica mundial que haya llegado hasta nuestros días. En eso reside su excepcionalidad.

Románico aragonés
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No son meramente decorativas, sino sobre todo funcionales, ya que cumplen la función de adoctrinar en la mitología cristiana a los lugareños de principios del siglo XII, que obviamente eran todos analfabetos. Es una especie de tebeo -o historieta- que desarrolla un relato a lo largo de ambos muros. Termina en el ábside, donde se representa la ejecución de Cristo y su mítico ascenso a los cielos. En las imágenes que se adjuntan se muestran algunas escenas en detalle, donde de identifican fácilmente algunos conocidos pasajes de la mitología cristiana: la resurrección de Lázaro, el prendimiento de Cristo y uno de los ladrones crucificados.

Románico aragonés
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OTRAS OBRAS PICTÓRICAS

La colección de pintura románica no se acaba en la sala de Bagüés. La labor del museo jaqués ha sido encomiable, al recuperar muchas de las pinturas de valor incalculable que se habrían perdido entre las ruinas de unas iglesias que un día tuvieron vida y hoy están olvidadas por culpa de la despoblación que sufre la España interior. A continuación vamos a ver algunas otras obras destacadas, comenzando por las pinturas murales de la iglesia de San Juan Bautista de Ruesta (otro pueblo de las Cinco Villas), de mediados del siglo XII. Se conservan las pinturas del ábside, en el que vemos un apostolado y un Cristo en Majestad inscrito en la característica mandorla.

Románico aragonés
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Continuamos con las pinturas de la iglesia de la Asunción de Navasa, un pueblecico de la Jacetania. Fechadas hacia 1200, se conservan las escenas que decoraban el ábside de la iglesia, entre las que vemos el fragmento que representa la adoración de los Reyes Magos. Como se puede apreciar, su factura es exquisita.

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La siguiente imagen muestra el ábside de la iglesia del Rosario de Osia (otro pequeño pueblo de la Jacetania), de finales del siglo XIII. El dibujo preciosista se ha conservado casi completamente, aunque ha perdido buena parte de su policromía, lo que impide valorar adecuadamente su calidad. Hay gran número de escenas de la vida de Santa Lucía, así como un apostolado, un juicio final y una coronación de la virgen, entre otras cosas.

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Por último podemos destacar un magnífico frontal de altar procedente de la ermita de Santa María de Iguácel, datado en el siglo XIII, que narra la vida de María. Se deterioró porque fue colocado a modo de losa en el suelo de la iglesia, hasta que fue descubierto en 1977.

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LA ESCULTURA Y EL FAMOSO CAPITEL DEL SÁTIRO

El museo también alberga una estupenda colección de estatuas románicas, en la que no faltan los habituales cristos y vírgenes, pero por encima de todos ellos sobresalen dos capiteles excepcionales, el original de El Rey David y los músicos -que ya hemos tratado antes- y el famoso Capitel del sátiro. Como ya he mencionado, este capitel estuvo colocado en una capilla de manera que quedaba oculto al espectador. Es realmente grotesca la obsesión de los curas por el deseo carnal, que ha mutilado tantas maravillosas obras de arte en el mundo. Por suerte, este capitel, único en el mundo, ha llegado intacto a nuestros días y por fin los responsables de la Diócesis de Jaca han comprendido que el valor del arte está por encima de cualquier otra cosa. Tras la pertinente restauración, ahora se expone en el claustro en un lugar de privilegio.

El desnudo en el Románico es casi inexistente, salvo en escenas bíblicas como las del Génesis, y siempre carentes de erotismo. Pero este capitel no es sólo excepcional por su carácter erótico, sino también por su magistral factura. Una vez más su autor es desconocido, y ha sido llamado Maestro del Sátiro, aunque algunos lo identifican con el Maestro Esteban, que trabajó en la catedral de Santiago de Compostela. Aunque está fechado a principios del siglo XII, está labrado con una técnica impropia del Románico.

Románico aragonés
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Todo es extraordinario en este capitel, que tiene sus cuatro lados labrados. Destacan las figuras de las esquinas, algunas femeninas y otras monstruosas, así como un león colocado en una forzada postura, casi tocándose el lomo con la boca. Pero la estrella es la figura del sátiro, que ha sido calificado como el más bello desnudo masculino del arte románico mundial. Y es cierto, no existe una escultura ni remotamente parecida: el pequeño personaje nos muestra el miembro pasándolo bajo sus nalgas y se lo agarra con una mano mientras con la otra se toca los labios en un momento de placer íntimo.

Románico aragonés
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Este personaje, por su rareza y su sensualidad, bien podría ser llamado la Gioconda del arte románico. Es una muestra de que en Jaca y en el Viejo Aragón trabajaron artistas de un altísimo nivel, y que dejaron aquí algunas de las mejores obras del Románico mundial. Hoy podemos admirarlas en un edificio de ruda y tosca belleza, como las montañas que la rodean. Un edificio que fue protagonista del nacimiento de un reino y que casi mil años después sigue en pie contándonos su Historia.

VÍDEO DE 2013


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