Los barrios más castizos de Buenos Aires (II): La Boca

REPÚBLICA ARGENTINA

Entre los barrios de Buenos Aires, La Boca es un filón para el visitante ávido de atrapar, en la retina y en la memoria de su cámara fotográfica, todos los tópicos argentinos. En realidad la parte que vamos a recorrer es un grupo de cuatro calles -literalmente- aunque por una vez en Buenos Aires no están dispuestas en un cuadrilátero, sino tres en un triángulo más otra que partiendo de su vértice llega hasta el estadio de fútbol. Estas calles se encuentran en una ensenada que forma un pequeño río, significativamente llamado Riachuelo (si bien en su curso alto recibe el nombre de Matanza) cerca de su desembocadura en el estuario. De esta desembocadura proviene el nombre de La Boca. Para llegar desde San Telmo -el barrio clásico donde terminamos nuestro paseo en el artículo anterior– se puede ir en colectivo (con esta bonita y descriptiva palabra española designan allá lo que nosotros llamamos con el espantoso anglicismo autobús), pero si no conoces las líneas puedes tomar un taxi, ya que en Buenos Aires son baratos.

UN BARRIO DE ORIGEN HUMILDE

La pequeña ensenada abrigada al interior del Riachuelo se usó como puerto, mucho antes de que se construyera el actual (Puerto Madero) más al norte. Aquí llegaron millones de inmigrantes en aquellos años a caballo entre los siglos XIX y XX. Gentes que llegaban huyendo de las duras condiciones de vida de entonces buscando un futuro mejor en un país, Argentina, que experimentaba un desarrollo muy rápido, y que llegó a tener una de las rentas per cápita más altas del mundo. Quién lo diría en la actualidad… El caso es que los inmigrantes procedían de toda Europa -razón por la cual nunca hay que sorprenderse de los apellidos de un argentino- pero especialmente de España y de Italia. Entre los primeros destacaban los gallegos y entre los segundos destacaban los genoveses. Éstos últimos fueron los que en mayor número se asentaron en La Boca.

Argentina
Argentina
Argentina

El antiguo puerto ya no existe, y el muelle hoy en día es un agradable y colorido paseo fluvial (una costanera dicen los argentinos). Apenas queda algún vestigio de su pasado, como un mástil de barco a modo de monumento, o los dos puentes de hierro que se aprecian al fondo de las imágenes. Ambos están separados por sólo cien metros y su nombre es casi idéntico. El más antiguo se llama Puente Transbordador Nicolás Avellaneda. Fue inaugurado en 1914 y quedó en desuso en 1960, aunque recientemente se ha restaurado. Es uno de los ocho puentes transbordadores que quedan en el mundo, y el único de América. Los otros están en Europa (uno de ellos en España). El otro puente (que no es transbordador) se construyó en 1940 y, haciendo un alarde de originalidad, lo llamaron… Puente Nicolás Avellaneda.

Argentina
Argentina
Argentina

Por cierto, nos encontramos en el límite de la Ciudad de Buenos Aires, pues el Riachuelo la separa de la Provincia de Buenos Aires. Los de este lado son porteños y los de la otra orilla son bonaerenses. Pero en realidad es la misma ciudad que ha crecido sin detenerse en los límites marcados hace más de cien años, por lo tanto se puede decir que de los 13 millones de personas que viven en Buenos Aires, sólo 3 millones viven en la ciudad de tal nombre, y 10 millones viven fuera de ella. Como dirían por allá: ¡qué quilombo!

Argentina
Argentina

Estas turísticas calles, llenas de restaurantes y tiendas de recuerdos, pueden ser un poco decepcionantes para quien tenga un nivel alto de exigencia en materia de autenticidad. Sí, es cierto que los tópicos argentinos te asaltan por todos lados, y eso es algo que queremos y esperamos encontrar, pero también tiene un cierto aire artificioso y muy comercial. Se diría una exposición al aire libre, a pesar de que, como veremos, La Boca tiene mucha Historia a sus espaldas. Pero no seamos más papistas que el papa: la Boca es uno de esos barrios muy típicos sobreexplotados que, sin embargo, no se pueden dejar de lado en una visita a la ciudad. Ejemplos los hay por doquier: el Barrio Rojo en Ámterdam, el barrio de Santa Cruz en Sevilla, Montmartre en París o la Ciudad Vieja en Praga son algunos casos similares.

Argentina
Argentina
Argentina

Las casitas -centenarias en su mayoría- están pintadas de variados y vivos colores, lo que confiere a este conjunto de calles un aire muy alegre y distintivo. Como ya se ha dicho, es un lugar donde afloran los tópicos argentinos, y entre ellos no pueden faltar dos que ya hemos visto en San Telmo: Mafalda y el tango callejero. Pero además aquí muchos balcones están decorados con unos divertidos muñecos que representan a varios personajes históricos argentinos: hay muchos, pero se repiten los tres que, en el país mitómano por excelencia, han alcanzado -merecidamente o no, eso es materia de debate- categoría casi divina: Carlos Gardel, Eva Duarte (impropiamente llamada Eva Perón) y Diego Maradona. También aparece Jorge Bergoglio, el actual papa, aunque dudo que algún día llegue a ser venerado como los tres anteriores.

Argentina
Argentina
Argentina

LOS CONVENTILLOS DE LA BOCA

La Boca es célebre por su coloridos conventillos, que se remontan a la época de la gran inmigración de principios del siglo XX. Son la versión popular y humilde de las viviendas elegantes de San Telmo. Eran edificaciones improvisadas, algunas de madera y otras de chapa de cinc ondulada, que se distribuían alrededor de un patio interior al cual se asomaban las habitaciones que alquilaban los inmigrantes según llegaban. En ellos se utilizaba la pintura sobrante del calafateado de los barcos del cercano puerto, de ahí la disparidad de colores con que todavía hoy se las pinta. Este tipo de construcciones, propias de aquella época, tienen su equivalente en muchos países hispanos; por ejemplo en España se denominaban corralas.

Argentina
Argentina
Argentina
Argentina

En la actualidad los conventillos de La Boca han sido reconvertidos en centros comerciales para el turista. Y no es una crítica: es una buena solución para darles un uso que permita por un lado restaurarlos y conservarlos, y por otro atraer a los visitantes locales y foráneos. Es cierto que ya no los podemos ver como eran en su estado original, con sus vecinos campando por sus patios y corredores, pero podemos imaginarlos con ayuda de los murales en los que diferentes artistas han recreado escenas y personajes de La Boca a lo largo de su Historia.

Argentina
Argentina
Argentina

LA CALLE CAMINITO, A RITMO DE TANGO

La calle más célebre del barrio, llamada Caminito, rompe con el patrón cuadriculado típico de Buenos Aires, ya que tiene un trazado diagonal. En realidad se trata del lugar por donde transcurría el antiguo ferrocarril a Ensenada, clausurado en 1928. De esta vía aún se conserva un pequeño tramo en desuso en la calle vecina. El caso es que el callejón fue abandonado hasta los años 50, cuando algunos vecinos encabezados por el pintor Benito Quinquela, se empeñaron en restaurarlo y recuperarlo.

Argentina
Argentina

El propio Benito Quinquela fue quien lo bautizó así inspirándose en el conocido tango, que sin embargo es muy anterior (de 1926) y habla de un camino rural situado en la provincia de La Rioja (la española no, claro, la de allá). La calle Caminito, peatonalizada, fue decorada con varios murales y relieves que, como en los conventillos, reproducen pintorescas escenas boquenses.

Argentina
Argentina
Argentina

UN BARRIO ÍNTIMAMENTE UNIDO A SU EQUIPO

La Boca es conocida internacionalmente por un equipo de balompié. Quizá ningún otro equipo haya paseado el nombre de un barrio por el mundo tan exitosamente como éste (que no se enfaden los hinchas del Rayo Vallecano). Obviamente hablamos del Club Atlético Boca Júniors. La verdad es que nunca he ido a visitar los estadios balompédicos en las muchas ciudades que he conocido, ya que suelen ser muy feos, suelen estar en lugares periféricos y además siempre hay cosas mucho mejores que ver en la ciudad. A veces he visto algunos estadios porque he pasado cerca de ellos por casualidad, pero casi nunca prestándoles auténtica atención. En fin, que por regla general considero una pérdida de tiempo ir a buscar algo así, algo que arquitéctonicamente carece de interés. Pero el estadio de La Boca –La Bombonera– es un caso especial. Hay que verlo.

Buenos Aires
Buenos Aires
Argentina

Entiéndase bien: hay que verlo si vas a La Boca, pues de nuevo Buenos Aires ofrece muchos atractivos que no debe uno perderse por ir a ver una mole de hormigón. Pero más allá del hormigón -ese monstruo de nuestro tiempo- este estadio ofrece imágenes que no ofrecen otros. No se trata de una cuestión sentimental, pues soy del Real Zaragoza -como debe ser- y en otros países nunca apoyo a un equipo de los favorecidos por federaciones y árbitros. De hecho en Argentina apoyo -por supuesto- al Deportivo Español. Lo interesante de La Bombonera es por un lado lo extraño y hasta absurdo de su arquitectura, y por otro lado la exacerbación de sus colores, sus símbolos y sus ídolos, que en este estadio llega a límites que personalmente no he visto en ningún otro.

Argentina
Argentina

Sin paños calientes: por fuera es horroroso. Pero esto no debería ser un desdoro: la inmensa mayoría de los estadios lo son. Está encajonado entre estrechas calles, tanto es así que te das de bruces con él en un pequeño cruce. Para conseguir unas imágenes mínimamente decentes has de usar un objetivo de gran angular. De hecho -y esto es lo que lo hace tan peculiar- consta de gradas sólo en tres de sus lados, mientras que el restante (uno de los largos) es una serie de palcos dispuestos verticalmente. El motivo de esta extraña estructura es que hubieron de reaprovechar el espacio que ocupaba el estadio anterior, mucho más pequeño y de gradas de madera. Por tanto, no cupo uno de los lados y los otros tres sólo cupieron porque los dos niveles de gradas se construyeron uno encima del otro, lo cual contribuye a la presión del público sobre los jugadores, que lo han hecho célebre: La Bombonera no tiembla, late.

Argentina

Su nombre proviene de su forma, que al arquitecto Viktor Sulčič -esloveno nacionalizado argentino- le recordaba a una caja de bombones que le habían regalado en esas fechas. El nombre hizo fortuna y así lo conoce el vulgo desde entonces, aunque oficialmente se denomina estadio Alberto J. Armando. Al exterior el palco vertical es blanco y los tres lados de graderíos están pintados de azul y amarillo, los colores del uniforme titular del equipo. Estos colores también están obsesivamente presentes en las calles circundantes, hasta el punto de que varios edificios están totalmente pintados con esa combinación. Otros, además, están decorados con murales que representan a los ídolos presentes y pasados de su hinchada, entre los que destaca, otra vez, Diego Maradona.

Argentina
Argentina

Al caer el sol, la calle Caminito y sus adyacentes se vacían de turistas, sus comercios van cerrando y el barrio se vuelve inseguro. Es el momento de dar por finalizado un recorrido que comenzó en San Telmo y al que, con calma y disfrutando de cada detalle, hemos dedicado todo un domingo veraniego. La riqueza histórica de Buenos Aires, sin duda una de las urbes más fascinantes de América, se aprecia en cada uno de sus barrios. San Telmo y La Boca representan un recuerdo de los porteños de ayer y un refugio para los porteños de hoy. Y un deleite para la vista del foráneo que quiera descubrir el lado más clásico de la capital argentina.


TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

ARTÍCULOS ANTERIORES

VISITA MI INSTAGRAM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s