“Notre Dame” de París (II): los estragos del incendio y su reconstrucción

REPÚBLICA FRANCESA

Como es bien sabido, el pasado 15 de abril la catedral de París ardió durante más de quince horas. El pavoroso incendio se originó a las 18.30 horas en unos andamios colocados sobre las cubiertas, y la aguja se derrumbó una hora más tarde. Las imágenes de la catástrofe dieron la vuelta al mundo y algunas de ellas mostraban, una vez sofocado el incendio, el interior lleno de escombros y restos carbonizados de las vigas de madera. Al fondo, en esas fotografías de prensa, se veía intacta la piedad del altar mayor. Una feliz casualidad. El resto de tesoros de la catedral -algunos de gran valor artístico, otros meras curiosidades históricas- se salvaron gracias a la pericia de los bomberos que las retiraron inmediatamente.

Apenas un mes después del incendio, la catedral presenta el aspecto que muestran las imágenes. Maltrecha y desfigurada. Todas las calles y plazas colindantes al edificio han sido cerradas por completo y no se puede acceder a ellas. Por este motivo no se puede tomar ninguna fotografía frontal de la fachada principal, aunque esto no tiene importancia, ya que ésta no fue afectada en absoluto por las llamas y sigue intacta. En este momento el edificio sólo se puede contemplar desde la otra orilla del Sena, así como desde el puente del Arzobispado o desde la cercana isla de San Luis. Desde esos puentes, o desde los mismos barcos turísticos que surcan el río, miles de personas observan con curiosidad los estragos provocados por las llamas. En todo caso, esa obligada distancia nos proporciona una buena perspectiva para apreciar mejor el estado de las cubiertas.

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame
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LA CATEDRAL, DEVASTADA

Efectivamente, un simple vistazo nos permite comprobar que las cubiertas han desaparecido por completo, así como la aguja que las coronaba. Ese tejado había sido levantado en el siglo XIII y era conocido como la forêt (el bosque) por los 1.300 troncos de roble que lo conformaban. Cada viga perteneció a un árbol diferente. En cuanto a la aguja, era bastante más reciente, pues había sido construida por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX, se alzaba hasta los 96 metros de altura y estaba hecha de plomo y madera de roble. Sin embargo, el armazón de andamios de hierro que se había colocado sobre aquéllas permanece en pie, aunque ennegrecido. Como un curioso efecto óptico, el hueco triangular que ha quedado nos muestra la forma exacta que tenían dichas cubiertas.

Incendio de Notre-Dame
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Como se ha dicho antes, la fachada principal no fue afectada, y en las laterales el fuego tampoco llegó más abajo del área de las cubiertas. Por este motivo, tanto las gárgolas que rodean todo el templo como las quimeras que adornan la base de las torres también se muestran intactas. Por cierto, si quieres dar un paseo por ahí arriba y verlas de cerca, echa un vistazo a este artículo.

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame

Mucho se ha hablado de las vidrieras y de su posible pérdida. En realidad sólo los tres grandes rosetones, de 13 metros de diámetro, son originales del siglo XIII. Las demás vidrieras también lo eran, pero fueron destruidas durante la Revolución Francesa y fueron rehechas por el citado Viollet-le Duc en el siglo XIX. Todas las vidrieras han sido desmontadas para comprobar qué daños han sufrido y hacer las pertinentes reparaciones. En las imágenes se aprecian perfectamente los huecos dejados por éstas. En cuanto a los rosetones, los tres principales, los más valiosos, no se van a desmontar de momento, y parece que no se han visto dañados. Sólo se han perdido los de menor tamaño situados al nivel de las cubiertas calcinadas. Allí se ven perfectamente los efectos del fuego.

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame

Lo que ha desaparecido es el armazón de madera que constituía los tejados del edificio. Pero esta estructura simplemente cubría las bóvedas (es decir, el verdadero techo), que sí se mantienen, aunque no intactas. De hecho, tres bóvedas desaparecieron en parte o totalmente, dejando tres enormes agujeros, al caerles encima el peso de la estructura que ardió, en especial la enorme aguja de 750 toneladas. Entre ellas la más destruida es la del crucero -es decir, la que estaba bajo la aguja en la confluencia de las naves-, que se perdió en su totalidad. Que la estructura haya resistido se debe, una vez más, a los arbotantes, los geniales arcos creados por los arquitectos medievales para trasladar el gran empuje de la nave central hasta los contrafuertes situados en los muros laterales.

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame
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UNA LABORIOSA Y POLÉMICA RECONSTRUCCIÓN

Veamos ahora cómo se desarrollarán, según los expertos, los trabajos de reconstrucción de la catedral: en primer lugar ya se ha instalado una cubierta protectora sobre el edificio para protegerla del viento y de la lluvia. A continuación deberán ser retirados los andamios quemados que aún se encuentran sobre las bóvedas. Esta operación habrá de realizarse con sumo cuidado, ya que los tubos metálicos se vieron muy afectados por el altísimo calor y pueden estar muy debilitados. En cuanto al interior, que a día de hoy parece un escenario de guerra, será necesario limpiarlo de todos los escombros y restos de madera que cayeron. Pero dichos restos no se destruirán, sino que se analizarán cuidadosamente para ver si algunos de ellos pueden ser reutilizados. En ese momento es cuando comenzará la reconstrucción propiamente dicha. Y aquí viene la polémica…

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame

Desde el mismo día del incendio se ha discutido mucho sobre cómo reconstruir la catedral. Sin apenas haberse extinguido las llamas, empezaron a llover las propuestas rebosantes de imaginación por parte de arquitectos de todo el mundo. Para cualquier persona sensata y normal resulta evidente que no hay debate posible: debe reconstruirse lo que había tal cual estaba, para recuperar la catedral como si no hubiera ardido pasto de las llamas. Porque la catedral era así, como la conocíamos. ¿Acaso alguien concibe que hubieran permitido a Picasso pintarrajear sobre la Gioconda llenando de deformidades la cara de la pobre dama florentina? ¿o a Miró llenar Las Meninas de garabatos y manchurrones?

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame

Pues bien, algunos iluminados que se creen más importantes y talentosos que los autores de la catedral, han propuesto extravagancias tales como convertir las cubiertas en un invernadero o en una piscina, entre otras majaderías que se dirían alucinaciones producidas por un porro del tamaño de una trompeta. Qué lástima que ya no existan arquitectos como los de antes. Qué lástima que en las facultades de arquitectura no enseñen Historia del Arte, sino mera ingeniería del hormigón; que no enseñen a conocer y respetar la buena arquitectura, la de otras épocas, cuando esta disciplina era un arte. Arrogantes propuestas que son un verdadero insulto al buen gusto, al Arte, a la Historia, e incluso a la inteligencia…

Incendio de Notre-Dame
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AFORTUNADAMENTE PREVALECE LA SENSATEZ

Día 31 de mayo. El Senado de la República Francesa, competente en la materia (recordemos que el país vecino es realmente laico, sin mentiras, -qué envidia- y las iglesias son propiedad del Estado) ha dictaminado que la reconstrucción será lo más leal posible al estado último del edificio. Si bien es cierto que algunos políticos oportunistas aún aspiran a dejar su huella sustituyendo la aguja, menos antigua, por alguna extravagancia, podemos afirmar que han prevalecido el buen gusto y el sentido común. Los franceses tienen suerte: en España estaríamos condenados a ver una catedral recubierta de hormigón. Hormigón visto, tal cual. Y con las rebabas al aire, por supuesto.

Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame
Incendio de Notre-Dame

Tardaremos bastantes años en ver la catedral de París renovada. Sin duda por encima de los cinco que prometió precipitadamente el Presidente de la República. Ya se sabe que los franceses son cualquier cosa menos modestos y cualquier ocasión es buena para sacar la grandeur a pasear… Pero sea como fuere, algún día la veremos de nuevo como la conocimos. En el siguiente artículo veremos cómo fue y cómo deberá ser una vez acabados los trabajos de reconstrucción. Una labor que esperemos sea respetuosa con la Historia.

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