“Notre Dame” de París: la Galería de las Quimeras y los tejados antes del incendio

REPÚBLICA FRANCESA

Por mi trabajo voy con frecuencia a París, de hecho habré estado en la capital francesa 50 o 60 veces. En realidad ya he perdido la cuenta. En todas y cada una de esas ocasiones, desempeñando mi trabajo, paso por delante de la catedral de París, y aunque es un edificio imponente y majestuoso, por la fuerza de la costumbre la mayor parte de las veces apenas la miro distraidamente. Así ocurrió el pasado 13 de abril de 2019. No podía imaginar ni remotamente que sería la última vez que la vería como la hemos conocido. Sólo dos días después, el lunes 15 de abril, los tejados de esa catedral, construidos en el siglo XIII, y la aguja, del XIX, ardían y desaparecían para siempre.

ESTUPOR ANTE LA CATÁSTROFE

El mismo día del desastre, ese fatídico lunes, abandonaba París en dirección a Suiza, siguiente destino de mi viaje. Por la tarde alguien me envió por guasap las primeras imágenes del edificio en llamas. En un primer momento pensé que sería una broma, un montaje fotográfico más de los muchos que se hacen a diario en las redes sociales. Pero no; en un instante los vídeos que se estaban difundiendo en directo me convencieron de que lo que estaba viendo era real. La catedral de París es indudablemente una grandiosa catedral. Pero para mí sobre todo ya era una imagen familiar. Verla en llamas me dejó boquiabierto.

Gótico francés
Gótico francés

Hace dos años pude subir a sus torres con el fin principal de disfrutar con las privilegiadas vistas de todo el centro de París y admirar las famosas quimeras de cerca. Estando ya allí, tomé unas fotos también de los tejados y la aguja, exactamente lo que quedó destruido por el fuego. Puede parecer oportunista, pero lo cierto es que por pura casualidad tenía previsto en algún momento de este año escribir sobre esa experiencia y publicar esas fotos, las cuales en este momento adquieren un valor añadido. Por consiguiente ahora este artículo se ha vuelto prioritario.

Gótico francés
Gótico francés
Gótico francés

La subida a las torres es una experiencia que debería ser siempre incluida en una visita a París, y complementaria de la visita a la propia catedral. Como se verá a continuación, ofrece unas vistas panorámicas inmejorables del centro de la capital francesa, pero además permite conocer de cerca esos monstruos de piedra que parecen custodiar el templo y que, vistos desde abajo, nos miran desafiantes. Para acabar con las quilométricas colas, ya hace dos años se estableció un sistema de reserva mediante una aplicación gratuita. Eso sí, es conveniente planificarlo con antelación, sobre todo en temporada alta, porque las plazas tienen un límite diario. Como veremos, la subida, que obviamente se hace a pie -no había ascensores en el Medievo- consta de dos partes.

Gótico francés
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SON QUIMERAS, NO GÁRGOLAS

Como buena catedral gótica francesa que es, la de París tiene gárgolas en la parte alta de sus muros. No podía ser de otro modo. ¿Y qué son las gárgolas? ni más ni menos que las estatuas pétreas que embellecen las cañerías por las que desagua la lluvia que se acumula en los tejados. Su nombre proviene del griego γαργαρίζω (hacer gárgaras, probablemente por el sonido del agua al fluir por ellas). Ni se inventaron en Francia ni son exclusivas del Gótico: existen desde la Antigüedad y las encontramos en el Barroco y el Modernismo, por ejemplo. Sin embargo, en pocos lugares resultan tan dramáticas como en una gran catedral gótica. Suelen tener formas de animales reales o fantásticos, aunque también las hay antropomorfas. Aquí tenemos unos ejemplos.

Gótico francés
Gótico francés

Ahora bien, lo que tú buscas, querido lector -no lo niegues-, son las célebres figuras monstruosas que adornan la base de las torres, popularizadas por la literatura y el cine, y que no esconden ningún desagüe. Son estatuas meramente decorativas sin ninguna otra función, y por lo tanto no son gárgolas. Reciben el nombre de quimeras y ¡oh, sorpresa! tampoco son realmente góticas, sino que salieron de la imaginación del arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, quien las añadió en la gran restauración llevada a cabo en el siglo XIX para rescatar el edificio, que había sido muy dañado a causa de los desmanes de la Revolución Francesa. Son, por lo tanto, neogóticas.

Gótico francés
Gótico francés
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QUASIMODO NUNCA VIO LAS QUIMERAS

Estas aterradoras pero seductoras estatuas se han hecho famosas sobre todo gracias al cine. Me refiero a las adaptaciones al celuloide de la famosa novela de Victor Hugo Nuestra Señora de París, de 1831, un gran éxito editorial en su época. Esta obra ayudó a concienciar a los franceses de la necesidad de recuperar los maltrechos y ruinosos edificios antiguos, especialmente la catedral, lo cual supuso un impulso para que poco después se acometiese la gran intervención de 1844 que le dio el aspecto que ha llegado hasta nuestros días. En esa restauración, llevada a cabo por Viollet-le-Duc, es cuando se añadieron las quimeras. Sin embargo, su inclusión en las películas es totalmente anacrónica e infiel al texto literario, ya que la novela de Victor Hugo está ambientada en la Edad Media.

Gótico francés
Gótico francés
Gótico francés

Las quimeras se deben a la mano del escultor Victor Joseph Pyanet. Son 56 figuras en forma de monstruos o animales fantásticos, muy en consonancia con la moda del Romanticismo decimonónico, que ensalzaba lo medieval, lo tenebroso y lo misterioso. Todas ellas están colocadas en la llamada Galería de las Quimeras, situada entre las dos torres de la catedral, que es precisamente el lugar accesible al público. Para evitar accidentes -o más probablemente evitar tentaciones a algún suicida ávido de protagonismo- toda la galería está cerrada por una malla bastante molesta si tu intención es tomar unas buenas fotos. Si llevas una cámara réflex el objetivo es demasiado grande para evitar la red, y sólo es posible tomar fotos cómodamente con un teléfono móvil o una camarita de bolsillo. No obstante, algunos visitantes hábiles -y hartos de esta estupidez- se han tomado la libertad de romper la malla en algunos puntos y practicar unos agujeros más amplios.

Gótico francés
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FOTOGRAFIANDO LAS QUIMERAS

Las quimeras están situadas en los ángulos de esta galería, que corre a lo largo de la base de las torres y sobre el coronamiento de la fachada principal de la catedral. Las más fotografiadas son precisamente las que aparecen aquí, ya que son las más cercanas a la galería (es decir, las únicas que se pueden ver de cerca), y algunas son ciertamente célebres, especialmente la que está situada sobre la fachada, orientada hacia el río Sena y que se puede combinar sugerentemente en la misma imagen con el gran icono de la capital francesa, la Torre Eiffel. Si se elige el ángulo convenientemente -lo cual depende de la habilidad del fotógrafo tanto como de lo que permita la maldita malla protectora- otras quimeras pueden colocarse en perspectiva con otros conocidos monumentos parisinos.

Gótico francés
Gótico francés
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Entre las quimeras encontramos animales más o menos reconocibles -simios, elefantes, felinos, pajarracos-, así como figuras humanas, también híbridos entre ambos (o si se prefiere animales antropomorfizados), y por último figuras monstruosas de difícil clasificación. Por cierto, mirando hacia abajo podemos obtener una curiosa imagen de la serpenteante cola de entrada a la iglesia, algo que realmente quita las ganas de entrar, por lo menos en los meses de mayor afluencia, como era el caso de esta subida, a finales del mes de junio. El clima de París -sin duda lo menos atractivo de esta ciudad- hace que incluso en los meses de verano pueda aparecer un día encapotado, en que el sol desaparece y el cielo se cubre de nubes. Bien mirado, para fotografiar las monstruosas quimeras este cielo y esta luz son más sugerentes, ya que les dan un aire más lúgubre y misterioso. Además así se evitaban molestos contraluces. En realidad se estaba preparando una lluvia que por suerte sólo apareció una vez había bajado de las torres.

Gótico francés
Gótico francés
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Pero el recorrido de la Galería de las Quimeras apenas es la primera parte de esta visita. Desde aquí accedemos al interior de la torre sur, donde podremos admirar la famosa campana Emmanuel, la mayor de todas y la única que no fue fundida por los revolucionarios en 1789, probablemente porque no consiguieron bajarla, ya que pesa 13 toneladas. Está allí dentro desde 1681. Por la torre se sale a la parte superior, allí donde su construcción quedó truncada hace ya unos cuantos siglos. Allá arriba encontramos otra reja protectora en forma de galería, pero ése será el lugar desde el que obtendremos las mejores vistas panorámicas de la capital gala.

Gótico francés
Gótico francés
Gótico francés
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LAS MEJORES VISTAS DE PARÍS

A pesar de la fama de la Torre Eiffel, sin la menor duda las torres de la catedral son el mejor mirador de París. Y ello, no sólo por el aliciente añadido de ver y fotografiar las quimeras de cerca, sino porque está situada en una posición más céntrica, lo que permite obtener imágenes de gran calidad de muchos edificios célebres, y además desde una altura perfecta (69 metros). Por último no hay que olvidar que la propia Torre Eiffel también es visible con todo detalle, ya que su lejanía se compensa con su enorme tamaño.

Gótico francés
Gótico francés
Gótico francés
Gótico francés
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Sólo por citar algunos famosos edificios parisinos que se destacan claramente y son fácilmente fotografiables desde las torres de la catedral, mencionemos el Panteón, la iglesia de San Severino -en pleno Barrio Latino-, la iglesia de San Sulpicio, la iglesia de San Luis de los Inválidos, la Torre Eiffel, la Santa Capilla -a la que, por pura casualidad, dediqué el anterior artículo-, la basílica del Sagrado Corazón y la solitaria torre gótica de Santiago. Lejos, hacia el oeste, sobresalen los rascacielos de La Defensa.

Gótico francés
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LO QUE NUNCA VOLVEREMOS A VER

Además de las vistas panorámicas, desde este punto tan elevado podemos -mejor dicho, podíamos- contemplar el magnífico tejado de madera de roble construido en el siglo XIII y que fue pasto de las llamas, así como la aguja del siglo XIX que se derrumbó ante las cámaras, en unas imágenes que dieron la vuelta al mundo. Por eso, estas fotos tomadas un tanto distraidamente en este momento cobran un valor añadido.

Gótico francés
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El tejado era, como se puede apreciar en las imágenes, un magnífico armazón que había permanecido en pie durante ocho siglos, a pesar de las destrucciones provocadas por las revoluciones y los asaltos. En el crucero, es decir, la intersección entre los ejes norte-sur y este-oeste, el arquitecto Viollet-le-Duc erigió la aguja ya en el siglo XIX. Aunque mucho menos antigua, era una obra de madera y plomo realizada con gran preciosismo. Era elegante, esbelta y muy alta, ya que alcanzaba los 93 metros sobre el suelo, lo que la convertía en el punto más alto de la catedral. Viollet-le-Duc también incorporó doce estatuas de cobre que representan -sí, lo has adivinado- a los doce apóstoles, colocadas bajo la aguja en cuatro grupos de tres. Como habían sido retiradas previamente a la colocación de los andamios donde se originó el fuego, las estatuas están a salvo en un almacén.

Gótico francés
Gótico francés

Hace apenas dos semanas, la aguja y los tejados de la catedral de París ardieron, desapareciendo casi por completo. De hecho, su derrumbe provocó tres enormes agujeros en las propias bóvedas del edificio. Los daños estructurales aún se están evaluando, aunque parece que no han sido graves, pero la reconstrucción de lo perdido llevará años y costará cientos de millones de euros. Actualmente la catedral tiene un aspecto catastrófico, pero ha sobrevivido. En otro artículo, próximamente, veremos cómo era la catedral de París en todo su esplendor, y cómo ha quedado después del incendio que la devastó.

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
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4 comentarios sobre ““Notre Dame” de París: la Galería de las Quimeras y los tejados antes del incendio

    1. Gracias. Bueno, es cierto que aprovecho los ratos libres que me quedan para ver estos lugares, pero cualquier persona puede ir y conocerlos. Y más en el caso de París, que lo tenemos aquí al lado.

      Un saludo.

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