CHAMBORD, EL RENACIMIENTO EN EL VALLE DEL LOIRA

El palacio de Chambord es todo un símbolo del esplendor de la monarquía francesa. Fue construido a partir de 1519 por el rey Francisco I, nefasto monarca en lo político (perdió las cuatro guerras que emprendió contra España y hasta estuvo preso en Madrid), pero gran mecenas renacentista. A él debe Francia numerosas obras de Leonardo da Vinci, a quien contrató y de quien se dice que pudo participar en el proyecto de este palacio y sobre todo de la grandiosa escalera principal. Sin embargo, el rey nunca lo vio terminado y apenas pasó en él 72 días.

Éste es posiblemente el más conocido de los erróneamente llamados castillos del Loira. El error proviene de una mala traducción de la palabra francesa château, que proviene del latín castellum, como sus equivalentes castillo en español, castelo en portugués, castello en italiano o castel en rumano. No obstante, es obvio que no se trata de fortalezas militares, sino de residencias palaciegas. Château en francés designa a un palacio en el área rural (como éste) mientras que un palacio urbano es llamado palais. Por supuesto hay excepciones a esta regla.

Valle del Loira

Alrededor del palacio de Chambord se encuentra el mayor parque forestal cercado de Europa, pues es un coto nacional de caza de 5.440 hectáreas que alberga numerosos animales en libertad (incluyendo jabalíes y ciervos) y está rodeado por un muro de 32 quilómetros.

Valle del Loira

Valle del Loira

Concebido inicialmente como pabellón de caza, Chambord es de todo punto desmesurado (y más teniendo en cuenta que no se llegó a completar): 156 metros de longitud, 56 de altura, 77 escaleras, 282 chimeneas y 426 aposentos. Sin embargo, a pesar de sus colosales dimensiones, su silueta está llena de gracia y equilibrio renacentista.

Valle del Loira

Valle del Loira

Valle del Loira

Ante la fachada principal del palacio, la única que está completa, se extiende un jardín barroco recientemente reconstruido y un pequeño canal que en ocasiones nos permite obtener una preciosa vista de los tejados y las chimeneas reflejadas en el agua, como en estas imágenes matutinas.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Para visitar el palacio hay que rodearlo y entrar por la parte posterior, lo que nos permitirá apreciar la mitad inacabada, de la que apenas se realizó el primer piso de los muros.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Una vez dentro nos encontraremos un cuerpo central de forma cuadrada con torreones en las esquinas. Este cuerpo central está rodeado por un gran patio. También lo veremos repetidamente desde las diferentes estancias y galerías del edificio.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

El mejor momento para visitar el palacio es a primera hora de la mañana (abre a las 9.00), cuando estaremos casi solos. El cuerpo central se estructura alrededor de la celebérrima escalera, que en realidad son dos que giran a modo de tornillo alrededor de un núcleo central hueco, de modo que dos personas que vayan una por cada vuelo nunca se cruzarán. Toda una genialidad.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Se ha conjeturado que pudiera haber salido de la prodigiosa mente de Leonardo da Vinci, por aquellos años al servicio de Francisco I y residente en la vecina Amboise, pero no existe ningún documento que lo certifique. En todo caso, la escalera y la estructura del palacio son de clara inspiración italiana, si bien los torreones y tejados son una reminiscencia medieval francesa.

Palacios del Loira

La parte superior de la escalera es una linterna que sobresale en la terraza superior, entre torreones y chimeneas. Podemos rodear esta terraza y asomarnos en todas direcciones, viendo el jardín de la parte frontal, el patio posterior y el parque forestal en todas direcciones.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Volviendo al interior, esta escalera estructura todo el núcleo del edificio en torno a sí. Consta de tres plantas, todas iguales. Cada una de ellas tiene cuatro cuerpos de estancias en los ángulos, separados por cuatro corredores que confluyen en la escalera central. En ellos se exponen algunos tapices.

Valle del Loira

Palacios del Loira

La segunda planta cuenta con bóvedas de casetones de piedra decoradas con los símbolos de Francisco I: la salamandra y su inicial. Se creía en la época que el citado reptil poseía la propiedad sobrenatural de sobrevivir al fuego (lo que es falso, que nadie haga el experimento). Y es que los lagartos siempre han sido fascinantes.

Palacios del Loira

En las estancias de la segunda planta encontramos un pequeño museo dedicado a la caza en Chambord. En el resto de salas se presentan exposiciones temporales.

Palacios del Loira

Sigamos descendiendo: a continuación la primera planta, la más rica e interesante, ya que se pueden descubrir apartamentos amueblados de los siglos XVI al XVIII, correspondientes a los diferentes ocupantes del palacio. Además de Francisco I, entre otros personajes ilustres, en Chambord habitaron su hijo Enrique IILuis XIV, el Rey SolEstanislao I Leszczynski, rey exiliado de Polonia y suegro de Luis XV; y el conde de Chambord, el último hombre que pudo reinar en Francia. Desde 1930 el palacio pertenece al Estado. Destacan la Habitación de Francisco I, la Habitación de la Reina y el Apartamento de Desfile.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Palacios del Loira

No faltan los curiosos muebles de aseo del siglo XVIII o el apartamento de invitados (actualmente amueblado también con enseres del siglo XVIII) donde Francisco I alojó a su gran rival Carlos I de España. No sabemos si el hombre más poderoso del mundo se dejó impresionar, como el rey francés pretendía.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Siempre en la primera planta podemos visitar un pequeño museo consagrado al ya mencionado Conde de Chambord, donde no falta un pretencioso trono que no se llegó a usar, entre interesantes documentos de la época y retratos del susodicho. Este personaje fue propietario del palacio entre 1821 y 1883, pero sólo pasó en él ¡3 días! Es recordado por ser la última persona a quien se le ofreció la corona de Francia con el nombre de Enrique V, pero el muy bobo la rechazó por negarse a aceptar la bandera tricolor, por lo que se proclamó la República (que dura hasta hoy). Es fácil imaginar que los monárquicos franceses se tiran de los pelos cuando se les habla del Conde de Chambord…

Palacios del Loira

En la planta baja encontraremos algunas salas de representación, como la Sala de las cacerías, la Sala de los Ilustres y la Sala de los Borbones, que albergan retratos del rey polaco Estanislao I Leszczynski, Luis XVI y su esposa María Antonieta o Carlos X, entre otros.

Palacios del Loira

Palacios del Loira

Para terminar, en un ala del patio se exponen varios lujosos carruajes encargados para la entrada en París del que iba a ser Enrique V de Francia, pero que jamás se usaron.

Palacios del Loira

Francisco I fracasó en sus intentos de dominar la península italiana, de donde fue expulsado por los entonces invencibles tercios españoles. Sin embargo importó del país mediterráneo un nuevo arte, el renacimiento. Este palacio, respetado en lo esencial por monarcas y regímenes de todas las épocas, es el más destacado legado de Francisco I y un paradigma del renacimiento francés.

 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
logo (1A)
 
 
 

Anuncios

Un comentario sobre “CHAMBORD, EL RENACIMIENTO EN EL VALLE DEL LOIRA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s