CÓMO ERA DAMASCO ANTES DE LA GUERRA CIVIL SIRIA

bandera-de-siria-1El mes pasado se cumplieron seis años desde que comenzaron las protestas que dieron origen a la guerra civil en Siria. Casualmente pocos días antes me encontraba en su capital, Damasco. Apenas una escapada de fin de semana desde el vecino Líbano, apenas lo suficiente para conocer unos pocos lugares destacados del impresionante patrimonio histórico que atesora esta antiquísima urbe. Pero también suficiente para constatar que los sirios se cuentan entre los pueblos más hospitalarios del mundo. Por eso este artículo debe ser escrito en primera persona, ya que se trata de una experiencia muy personal. Y por eso este artículo tiene un trasfondo doloroso.

 

 

Lo que viene a continuación es un compendio de las impresiones recibidas en apenas un día y medio en una ciudad habitada por casi dos millones de personas, por lo tanto recibidas en un tiempo muy limitado. Un mosaico de recuerdos apoyados por algunas imágenes tomadas sin gran ambición con una pequeña cámara de bolsillo. Quién podía imaginar en aquel entonces que solo unos meses después el país entero estaría en el punto de mira del mundo, que sería fuente constante de horrores retransmitidos por las televisiones, que estas pocas imágenes de mala calidad adquirirían un valor documental añadido…

 

Taxi de Damasco

 

Para entender de qué estamos hablando, será necesario intentar un auténtico prodigio de análisis y esquematización de esta guerra. A principios de 2011 se produjo en Siria una rebelión armada contra el gobierno del dictador Bachar al Asad, como reflejo de las que habían tenido lugar previamente en otros países árabes como Túnez o Egipto (la denominada Primavera Árabe). Los rebeldes fueron vistos en un principio -usando una expresión intencionadamente prudente- como una oposición con ansias aperturistas hacia algo similar a lo que nosotros entendemos como democracia. En lugar de verse acorralado y huir como sus colegas tunecino y egipcio, el dictador decidió aferrarse al poder y reaccionó brutalmente bombardeando las ciudades controladas por dicha oposición. Hasta aquí la cosa habría sido sencilla, pero empieza a complicarse con la aparición de otras facciones y la intervención de potencias extranjeras que se enfrentan en una guerra multilateral, o lo que es lo mismo, todos contra todos. Aparte de los moderados aparecieron otros grupos opositores más extremistas, después la minoría curda del norte y el autoproclamado Estado Islámico (E.I.), unas bestias que se han escapado directamente de la Edad Media. Desde fuera, aparte de los gringos y sus vasallos, llegan Rusia, Irán y los terroristas libaneses de Hezbolá para salvar a Al Asad, después Turquía para atacar a los curdos…

 

Autobuses de Damasco

 

¿Pero cómo era Siria sólo unos meses antes de que llegase el terror? Era una dictadura asentada y estable en la que la gente vivía tranquila mientras se adaptase a ella y no se quejase. A fin de cuentas, muchos de ellos no habían conocido otra cosa en sus vidas. Algo así como el franquismo en los años 60. No había conflictos sociales porque nadie osaba alzar su voz contra el tirano.

 

Atasco en Damasco

 

El retrato del dictador era omnipresente, llegando a lo grotesco a ojos de un forastero. Pero claro, ningún sirio se habría atrevido a reírse de eso. Ni siquiera a cuestionarlo. Ya desde la entrada en el país procedente de las montañas libanesas, pude verlo varias veces jalonando la carretera como si del toro de Osborne se tratase. En la capital aparecía en numerosos comercios, a veces acompañado del retrato de su padre, Jafez el Asad, anterior dictador. Y es que este régimen es hereditario.

 

 

Pero realmente el ambiente era tranquilo. Uno tenía la sensación de que un gran ojo lo observaba todo, pero eso no era de extrañar en una dictadura. Sin embargo, el hecho de ser extranjero y estar de paso le hacía sentir a uno a salvo. En tanto que turista, uno sentía total libertad de acción y de movimientos, no se sentía en absoluto afectado por la rigidez del régimen. ¿Pero qué sensaciones tenían los sirios, qué pensaban del régimen, de su forma de vida? ¿Acaso el ambiente no era opresivo para ellos?

 

Gran mezquita

Bachar el Asad

 

Aquel fin de semana tuve la suerte de conocer a una entera familia, una gente encantadora que me ofreció su casa y me llevó a recorrer el centro de la ciudad y sus lugares más interesantes. El hijo mayor, que fue quien me invitó y me presentó a su familia, ante mi insistencia acabó admitiendo que en el régimen no había auténtica libertad, que si quisiese criticar al gobierno no lo haría en público por miedo a represalias. De hecho, quizá ni en privado lo haría, pues lo hizo conmigo por ser extranjero y con evidentes gestos de nerviosismo, como si temiese que alguien nos pudiese oír.

 

Guerra Civil Siria

 

Y puestos a sincerarse, también me explicó por qué él y su familia eran partidarios del dictador. Y aquí ya dejó a un lado la retórica aprendida a fuerza de adoctrinamiento: la razón es que eran drusos, una minoría religiosa (sí, otra más…) que había sido protegida e incluso privilegiada por el dictador, como ya lo había sido por parte de su padre, y temían que, en caso de ser derrocado aquél, la mayoría sunita tomaría el poder y ellos sufrirían represalias. No les faltaba razón, si nos atenemos a lo que hacen algunos grupos fundamentalistas sunitas como el Estado Islámico.

 

Guerra Civil Siria

 

En aquellos días el casco antiguo de Damasco, una de las ciudades más antiguas del mundo -más de 4.000 años-, bullía de actividad tanto diurna como nocturna. Aunque conserva vestigios romanos de importancia, el Damasco antiguo se encuentra asombrosamente anclado en la Edad Media, en la época de esplendor del Califato Omeya. Al noroeste está la antigua ciudadela, en uso desde el periodo califal hasta el mandato francés del siglo XX. Hay un barrio cristiano, con iglesias de muchos siglos, y por todos lados zocos, palacios, madrasas, baños públicos y algún caravasar, pero lo que más abunda son las mezquitas, unas 700 de todas las épocas. Lo que vamos a ver son apenas tres pinceladas de todo esto.

 

Centro histórico de Damasco

Centro histórico de Damasco

Centro histórico de Damasco

 

De día uno de los lugares más frecuentados y uno de los grandes atractivos de la ciudad era el zoco, en realidad un grupo de calles cubiertas por una gran bóveda metálica y repletas de negocios de todo tipo. Artesanía, joyas, ropa (a la moda islámica, que el régimen es laico pero la gente no), perfumes o las inevitables especias… así como cafés, pastelerías o heladerías.

 

Zoco de Damasco

_Zoco de Damasco

 

Entre las tiendas había también puertas que conducían a baños públicos, pequeñas mezquitas, almacenes o simples viviendas, dando un falso aspecto de desorden, muy típico de las ciudades árabes. El ambiente era relajado y alegre, nada hacía presagiar los años de horror que se avecinaban.

 

Zoco de Damasco

Zoco de Damasco

Zoco de Damasco

 

La calle principal del zoco termina en las ruinas del templo romano de Júpiter, estupendamente conservado, el cual está a su vez frente a la gran Mezquita Omeya, una de las más grandes, antiguas e importantes del mundo.

 

Zoco de Damasco

Centro histórico de Damasco

Guerra Civil Siria

 

Este edificio, que cuenta con tres alminares, es sencillamente magnífico por su riqueza y por sus dimensiones: 157 x 97 metros. Fue el primer gran templo del islam, erigido por los califas en el siglo VII sobre la basílica cristiana dedicada a Juan el Bautista, la cual se había edificado sobre el enorme templo de Júpiter, ya mencionado. El gran patio ocupa el 60% del recinto, en el lado norte. En el centro hay una preciosa fuente para las abluciones y en los lados hay dos templetes llamados la Cúpula de los Relojes y la Cúpula del Tesoro. Éste último está recubierto de preciosos mosaicos.

 

Gran mezquita

Gran mezquita

 

Y es que en este patio aún quedan muchos mosaicos de los que, dicen, antaño recubrieron toda la mezquita, aunque muchos se perdieron en los saqueos de los mongoles y los mamelucos o en el gran incendio del siglo XIX.

 

Gran mezquita

Gran mezquita

 

No es infrecuente ver en este patio a una masa vociferante de iraníes, vestidos de negro, que lloriquean entre convulsiones. Son fanáticos chiitas que se dirigen al extremo oriental, donde está el santuario que contiene el sepulcro de Juseín, hijo de Alí y nieto de Mahoma.

 

Fanáticos chiies

Fanáticos chiitas

 

El interior conserva una disposición heredada de la antigua basílica, con tres naves y transepto. De hecho las columnas son todavía las romanas. En el centro sobresale un templete coronado por una cúpula verde, que según la leyenda conserva la cabeza de Juan el Bautista (un profeta según el islam). Este individuo, de haber existido, habría sido monstruoso, si nos atenemos a las numerosas cabezas suyas que hay repartidas por el mundo.

 

Gran mezquita

Gran mezquita

Gran mezquita

 

Las vigas que sostienen la cubierta son de una delicada factura, en la línea de la mejor tradición árabe.

 

Gran mezquita

 

En el lado sur -el que mira hacia La Meca- se encuentra el muro de la quibla, con su mijrab y su mimbar. Esta mezquita fue la primera en disponer de estos elementos, así como de alminares, y sirvió de modelo para muchas construcciones posteriores.

 

Gran mezquita

 

En el exterior de la mezquita se encuentra el mausoleo de Saladino (por fin un personaje histórico relevante…), el cual contiene dos sepulcros. Uno, de madera y cubierto por un manto, es el que contiene los restos del caudillo árabe. El otro, de mármol blanco, es un regalo del emperador alemán Guillermo II y está vacío.

 

Guerra Civil Siria

Guerra Civil Siria

 

Saliendo de la Gran Mezquita por su extremo oriental encontramos una bonita y estrecha calle llena de cafés y tiendas. Es la calle de la Fuente (Al Nofara). Justo en el primer local a la derecha, del mismo nombre, podía uno quedarse embelesado con las historias que contaba Abú Sadi, el último cuentacuentos profesional de Siria. Ataviado con la vestimenta tradicional y tocado con un fez, relataba vehementemente historias de sultanes, princesas y guerreros, manteniendo una tradición que se remonta al siglo XII y que llegó a su apogeo en la época otomana. A pesar de que la radio primero y la televisión después los hicieron desaparecer a casi todos, Abú Sadi resistía cada tarde en este café tradicional. Aun sin entender sus palabras en lengua árabe, era una delicia ver un espectáculo único como éste, el último vestigio de una tradición casi milenaria. Por desgracia, parece ser que el cuentacuentos ya hace tiempo que no aparece por el café, y quién sabe si volverá…

 

Cuentacuentos

 

Avanzando por la calle Al Nofara nos adentramos en el barrio cristiano, de estrechas callejuelas, que aún conserva varias iglesias relacionadas con varios personajes de esa mitología, como Ananías y Pablo de Tarso. Y es que Damasco es tan antigua que aparece incluso en los escritos bíblicos. Sin embargo, volviendo a la Historia real, no podemos dejar de visitar la mejor muestra de la arquitectura civil damascena: el palacio de Azem.

 

Palacio de Azem

Palacio de Azem

 

Construido por el gobernador otomano Asad Pachá al Azem a mediados del siglo XVIII, es una magnífica residencia que pasa desapercibida al exterior, pero que cuenta con habitaciones suntuosamente decoradas alrededor de un patio central con fuentes y jardines.

 

Palacio de Azem

Palacio de Azem

 

Hoy la capital siria es el principal bastión del régimen de Bachar Al Asad. En la ciudad se han refugiado muchos de sus partidarios, así como chiitas, cristianos o miembros de otras minorías perseguidas por los yijadistas que controlan extensas áreas del norte y el este del país. Aun así no están seguros, pues desde hace años los coches bomba o los proyectiles de mortero son habituales. Pero al mismo tiempo el dictador ejerce la represión más brutal contra todos aquellos que osen oponerse a su régimen.

En Damasco ya no hay turistas, muchos negocios languidecen y sus habitantes se esfuerzan por llevar una vida normal. Desconozco la suerte que ha corrido la amable familia que me acogió. Lo último que supe es que los dos hijos y su amigo, los que aparecen en las fotos de este artículo, se habían alistado en el ejército gubernamental. Si fue por auténtica convicción o fueron obligados, a ellos les atañe exclusivamente. Sólo espero que puedan recuperar la paz y la seguridad de que entonces gozaban y que puedan algún día conocer la libertad.

 
 
 

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8 comentarios sobre “CÓMO ERA DAMASCO ANTES DE LA GUERRA CIVIL SIRIA

  1. Gracias Javier por tu hermoso articulo, aunque me ha hecho llorar al recordar una visita a Damasco, algo antes que tú. No quiero pensar cómo está el pais actualmente. El recuerdo de lo que vivimos allí y el horror por su destrucción es lo que nos queda y acompaña. Y un ruego a quién corresponda: que acabe ya esta sinrazón. Gracias de nuevo.

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    1. Me temo, Ana, que quienes podrían pararlo no razonan ni sienten. Desgraciadamente esto acabará cuando alguna de las partes se imponga sobre las otras, y lo peor es que no se vislumbra que eso vaya a ocurrir en poco tiempo. Gracias a ti.

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  2. Hola, Javier decirte que has hecho un trabajo excelente y tiene un gran valor, yo estuve a mitad de los noventa en Estambul y me encantó, leí años depues a Orham Pamuk y aún me encantó más, y es que Damasco es también impresionante.Leyendo a Edward W. Said en su ensayo” Orientalismo” en palabras de Fourier. Esta región que ha transmitido sus conocimientos a tantas naciones está hoy inmersa en la barbarie. Gracias

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  3. hola Javier.
    me ha encantado tu articulo, siempre con sencillez , relatas tus vivencias en los países que visitas, también me ha hecho llorar el pensar como se destrozan los países, personas .
    tu relato, mejor imposible

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    1. Hola Susi.
      La verdad es que tu comentario me ha impactado. Un artículo como éste (y especialmente éste) lleva mucho tiempo y esfuerzo, y es una gozada saber que alguien lo lee y además le produce sensaciones tan intensas. Eso le anima a uno a seguir. Gracias a ti por expresarlo.

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