LOS RASCACIELOS DE STALIN EN MOSCÚ… Y ALGUNOS MÁS (I)

BANDERA DE RUSIA 2Se dice que Los tres mosqueteros eran cuatro. Pues bien, de igual modo las Siete Hermanas de Stalin eran ocho. Y aún se podrían contar algunas primas, como luego veremos. Pero no hablamos de sus hermanas carnales, ya que Iósif Visariónovich YugasviliStalin, fue hijo único; nos referimos a los emblemáticos rascacielos que ordenó construir en Moscú, la capital de la Unión Soviética que regía con puño de hierro. Siete enormes edificios que fueron el orgullo del régimen y que han pasado a integrar el paisaje moscovita. Siete gigantes visibles desde muchos lugares de la capital y que son el testimonio de toda una época, la era estalinista.

Los biógrafos de Stalin señalan que al finalizar la Segunda Guerra Mundial éste le comentó a Niquita Jruchov (quien le sucedería en el mando tras su muerte): Hemos ganado la guerra, pero cuando los extranjeros vengan a Moscú no verán ningún rascacielos. Si comparamos Moscú con las ciudades capitalistas, es un golpe moral para nosotros. La verdad es que al declarar esto demostraba un total desconocimiento del urbanismo europeo, pues pensaba que todas las ciudades capitalistas eran como las gringas. Por fortuna no lo son… En realidad él tenía en mente los engendros neoyorquinos y es a ellos a los que estos rascacielos pretenden oponerse.

Hotel Ucrania

En cualquier caso, en la Unión Soviética los deseos de Stalin eran llevados a cabo de inmediato, así que en 1947 -y con la excusa de celebrar el VIII centenario de la ciudad- se comenzaron las construcciones. El proyecto incluía ocho rascacielos de los que se erigieron siete (de ahí las Siete Hermanas) en breve tiempo, pues para 1955 ya estaban concluidos, aunque el omnímodo tirano sólo pudo ver seis de ellos, ya que murió en 1953.

Los edificios componen un conjunto bastante homogéneo, ya que fueron concebidos como un proyecto unitario y para su construcción se usó una misma concepción de la arquitectura al servicio de un régimen. Todos ellos tienen una estructura similar y un aspecto mastodóntico que casa muy bien con el mensaje que quieren transmitir al mundo. Se trataba de mostrar el poder del comunismo victorioso, la fuerza que acabaría venciendo al capitalismo. Y para ello necesitaba ponerse a su altura, valga el involuntario juego de palabras. Pero no bastaba con construir tan alto como los gringos; además había que hacerlo mejor, lo que por otro lado no era difícil. Los edificios soviéticos serían elegantes e imponentes, muy alejados de la vulgaridad de los rascacielos de aquéllos. Para ello se escogió un estilo historicista que algunos han llamado gótico soviético, por la esbeltez de las torres, su sentido ascensional y sus terminaciones puntiagudas. Sin embargo, también podemos ver muchos elementos clasicistas en las fachadas. El resultado está dotado de gran personalidad y se constituye en símbolo de una ciudad, una época y un sistema político.

Ministerio de Asuntos Exteriores

La imponente presencia de los rascacielos se complementaría con referencias simbólicas de significado comunista. La más evidente es la estrella soviética que corona todos ellos menos uno, el Ministerio de Asuntos Exteriores, que carece de ella por una razón estructural. Estas estrellas son todas diferentes en tamaño, materiales y adornos. Vistas desde el suelo pueden parecer pequeñas, pero nada más lejos de la realidad: valga como ejemplo la de la Universidad Estatal Lomonósov, que pesa 12 toneladas y contiene una habitación.

Unión Soviética

Unión Soviética

Unión Soviética

Unión Soviética

Otro elemento bien visible en las fachadas de algunos de ellos es el emblema (técnicamente no es un escudo de armas) de la Unión Soviética. Especialmente magnífico es el de la Universidad, realizado en hierro.

Unión Soviética

Unión Soviética

Unión Soviética

La escultura también está presente en sus fachadas, y hoy constituyen unos buenos ejemplos del dirigido y monolítico arte soviético. Estatuas que muestran las excelencias del sistema comunista a través de fornidos y belicosos jóvenes, aunque tampoco faltan otros adornos más clásicos.

Escultura soviética

Universidad de Moscú

Los ocho rascacielos debían ser un complemento del Palacio de los Soviets. Esto sí que era una salvajada… El edificio como tal ya iba a ser descomunal, pero no satisfecho con ello, Stalin exigió unos cambios que elevaron el proyecto hasta los 415 metros que, atención, servirían de pedestal para una estatua de Lenin de otros 100 metros de altura (más que la Estatua de la Libertad neoyorquina). En su interior habría un auditorio con capacidad para 21.000 personas. Aquí lo podemos ver en una magnífica infografía de Ilya Ilusenko.

Palace_Of_Soviets_1

Semejante brutalidad no se llevó a cabo, pues cuando apenas se habían excavado los cimientos comenzó la guerra y, tras ésta, quedó en el olvido. Ese tremendo agujero se aprovechó para construir la piscina al aire libre más grande del mundo (129 metros de diámetro). Pero para realizar el faraónico proyecto había sido demolida la catedral de Cristo Salvador, cuyas cúpulas de oro le vinieron muy bien al régimen para engrosar sus arcas. Tras la caída de la Unión Soviética la iglesia ortodoxa reclamó lo suyo, así que la piscina fue demolida y la catedral se reconstruyó tal cual, con cúpulas doradas y todo. Hela aquí.

Rusia

Rusia

Rusia

En realidad los rascacielos de Stalin se distinguen de sus oponentes gringos no sólo en el estilo, sino también en su integración en la ciudad. Efectivamente, si los gringos son un amontonamiento de monstruos de hormigón que hacen que la ciudad sea un auténtico monumento al mal gusto, en el caso moscovita los edificios están dispersos por la ciudad, lo que les confiere una función integradora en el tejido urbano. Debían ser hitos visibles desde muchos puntos de la ciudad y al mismo tiempo epicentros de cada una las áreas donde fueron levantados. Esta función de referencia visual en el crecimiento radial de la capital reforzaba su valor propagandístico.

Unión Soviética

Hoy son un elemento omnipresente en el tejido urbano, ya que se pueden ver a gran distancia. El Ministerio de Asuntos Exteriores, por su ubicación, es especialmente visible desde diferentes puntos. Por ejemplo, aparece amenazante a los paseantes de la célebre y muy frecuentada calle Arbat (Улица Арбат), que termina justo a sus pies.

Calle Arbat

También se ve desde varios puentes del río Moscova, integrándose perfectamente con las torres del Cremlin o con las farolas que rodean la catedral de Cristo Salvador.

Ministerio de Asuntos Exteriores

Murallas del Cremlin

Ministerio de Asuntos Exteriores

Ministerio de Asuntos Exteriores

Desde ese mismo puente junto al Cremlin también podemos ver el edificio de viviendas Cotélnichescaya, que se muestra elegante sobre el río.

Edificio Cotélnichescaya

El mirador de la terraza del Hotel Ritz Carlton, en pleno centro, nos permite ver dos de ellos, precisamente los dos de uso residencial: el mencionado Cotélnichescaya asomando tras los edificios históricos de la Plaza Roja, y el de la plaza Cúdrinscaya, en la dirección opuesta.

Plaza Roja de Moscú

Rascacielos de Stalin

Éste último también lo vemos detrás de la Casa Blanca (sede del Gobierno Ruso). La foto está tomada desde las cercanías del Hotel Ucrania.

Rascacielos de Stalin

Y desde el mismo punto que el anterior, al lado de un puente, vemos otra vez más el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Ministerio de Asuntos Exteriores

Algunos de estos rascacielos se encuentran relativamente cerca unos de otros, de manera que caben dos de ellos, y hasta tres, en la misma foto. Así, el Hotel Leningrado en primer término y más alejado, a la izquierda, el Edificio de la Plaza de la Puerta Roja.

Hotel Leningrado

Y sí, hay un punto en el que se ven tres de ellos. Ese punto es exactamente una esquina en la calle Balsaya Daragamilóvscaya (Большая Дорогомиловская), justo al lado de la estación del metro Quiévscaya (Киевская). Para fotografiarlos juntos es necesaria una foto panorámica, como ésta. Aparece a la izquierda el Hotel Ucrania, a la derecha el Ministerio de Asuntos Exteriores y en el centro, pequeñica, la torre del Edificio de la Plaza Cúdrinscaya (que sí, que está ahí; en persona se aprecia mucho mejor).

Foto panorámica

Una vista lejana del Hotel Ucrania la obtenemos desde la autopista de circunvalación. Aquí aparece ya iluminado al caer la noche. Y la foto tiene su mérito, ya que está tomada desde un taxi en marcha a gran velocidad.

Hotel Ucrania

Efectivamente, como atractivos referentes de la capital rusa que son, los rascacielos de Stalin se iluminan por la noche. Aquí vemos otra vez el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Ministerio de Asuntos Exteriores

En la segunda parte de este artículo vamos a visitar todos y cada uno de los rascacielos de Stalin. Conoceremos en detalle a las Siete Hermanas y también a algunas primas lejanas.

 

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3 comentarios sobre “LOS RASCACIELOS DE STALIN EN MOSCÚ… Y ALGUNOS MÁS (I)

  1. Muy interesante el artículo. Bueno, muchas de las vanguardias nacieron en la URSS, ese “arte” que fue considerado degenerado por los nazis y también por los franquistas, durante el periodo stalinista que prefería el realismo socialista como intersección del arte y la propaganda política también fue denostado. Posteriormente estas vanguardias fueron promovidas y financiadas por los EEUU dentro del contexto de la guerra fría, porque querían resaltar el carácter subjetivo del valor frente a las visiones objetivas de este, como lo era la de la Teoría Valor Trabajo, propia del marxismo, ya que la teoría subjetiva del valor ( utilidad marginal) hacía desaparecer el plusvalor y por lo tanto la conclusión de que había robo al trabajador por cuenta ajena. Aunque claro, esto es a grandes rasgos, porque luego, por ejemplo, dentro del bloque comunista hubo autores heterodoxos como Picasso cuyo cubismo se consideraba en principio reaccionario. Otros grandes pinturas y muralistas españoles, aunque bastante olvidados, como José Renau, cuyos murales fueron destruidos por los falangistas después de la guerra, también experimentaron y es el verdadero creador del arte pop, antes que Warhol. Ciertamente los rascacielos de New York y EEUU en general, quitando los que son art decó y tienen algo de ornamental, son horribles, porque cuanto más simple es el patrón que se repite y más grande es el edificio, más monótono e impersonal resulta la composición, es como repetir dos notas pobremente ejecutadas durante mucho tiempo. Pero ya sabes que lo que se impone allí, como son la potencia dominante entorno a la que orbitamos, termina imponiéndose aquí también. Cada edificio nuevo que se levanta en el Casco Viejo de Zaragoza es una auténtica basura que rompe además toda la armonía y carácter tipológico del conjunto. El que van a levantar en la Plaza del Pilar, donde antaño estuviera el Palacio de los Goicoechea y el arco de los Cartujos parece un apartahotel de Torremolinos, y esto en pleno escaparate de la ciudad. O esa mierda que han hecho de ampliación de la Audiencia que sería para meter en la cárcel a los responsables¿ Qué no harán en otras zonas? Porque en un Casco Viejo pueden convivir distintos estilos arquitectónicos pero hasta que aparecieron todas estas mamarrachadas racionalistas y funcionalistas, todos los estilos compartían un interés por la composición, lo ornamental, la armonía. Y al son de los tiempos las teorías austríacas y libertarianas en la Economía se fueron también trasladando al urbanismo, a la arquitectura, permitiendo, en base a la libertad personal, levantar cualquier adefesio en cualquier lugar, lo que facilitaba por otro lado la maximización de beneficios, menor coste en la construcción que un edificio con mucha ornamentación de calidad y suntuosidad , muchas alturas, y sobreprecio con la etiqueta de “arte moderno”. Y si para maximizar los beneficios había que llevarse por delante medio Paseo Sagasta pues se lo llevaban. Esto en París, donde no se permite levantar rascacielos dentro de la parte histórica, y que tiene su propia zona reservada a construcciones modernas a las afueras sin joder la armonía del resto, o en Venecia, sería impensable y los encorrerían a collejas si les ocurriera levantar esos mamotretos.

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    1. ¿Qué puedo decir, sino que suscribo totalmente tus palabras? Ésa es la maldición que nos ha tocado vivir, la destrucción de nuestro patrimonio, de nuestra historia, de la manera más zafia y palurda, y tener que soportar esas basuras, esos cubos, esas juanolas, esos farolones… y cuidado, que si dices esto te llaman reaccionario y hasta facha (la palabra mágica que para todo sirve). Manda huevos…

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  2. Es que como no los pueden defender con argumentos lógicos tienen que tirar de clichés como la palabra facha si no les das la razón. Yo he debatido con esta gente con argumentos lógicos porqué Pollock o Miró son una enorme estafa y no los pueden rebatir, pero en vez de envainársela y reconocerlo siguen manteniendo la maestría de estos autores y de ahí no salimos. Y es algo que me enoja porque además pienso que esas concepciones subjetivas del arte hacen daño al patrimonio y afean las ciudades. Zaragoza hasta principios del siglo XX es una de las ciudades más bellas del mundo, o cuando menos de España, va creciendo poco a poco pero de forma armónica , hasta que se empieza a joder el Perú. Y eso que los primeros edificios racionalistas no estaban mal, al menos eran más proporcionados y tenían más contrastes, sobretodo esos chalecitos que jugaban con tres ejes principalmente, el color, la forma y los materiales, y estaban en unos entornos naturales que les favorecían, pero lo que vino ya después…. puro ruido visual, repetición en serie de patrones de uno o dos elementos muy simples hasta el infinito y sin apenas pausas. La música es una combinación armónica de sonidos, notas y silencios cuya calidad depende también de los instrumentos y el virtuosismo de los músicos, pues en la arquitectura pasa lo mismo, si estás tocando solo una o dos notas sin parar, sin pausas y mal ejecutadas encima, lo que estás haciendo es ruido. Y para que haya ritmo y se produzca música tiene que haber cierta simetría, la repetición de algunos elementos, estrofas, acordes… Bueno pues la arquitectura actual o la pintura abstracta no piensa en nada de esto, es pura volición, puro mercadeo y demanda, no hay ningún pensamiento de profundidad ni sistema detrás. Y cuando una mamarrachada es indistinguible de algo que puedes encontrar en el vertedero o cuando no tiene significado objetivo y comprensible por si mismo alguno pues es que nos están tomando el pelo. ¿ Por qué los hierros retorcidos de Chillida son arte y no los amasijos de hierro que hay en un desgüace? ¿ O por qué el gotelé de Pollock es arte y las manchas de la pared de mi casa no lo son? Además es que sus propios defensores no podrían distinguir una cosa de otra .Yo me considero una persona bastante heterodoxa y eso pienso que me hace ser menos sectaria y ver con más claridad algunos fenómenos, entonces eso de que te llamen facha por defender otra concepción más clásica del arte y la arquitectura, pues es puro reduccionismo y una forma de no entrar a debatir con argumentos lógicos.

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