LA ACRÓPOLIS DE ATENAS. LOS ALBORES DE NUESTRA CIVILIZACIÓN

BANDERA DE GRECIAPara muchos la Acrópolis de Atenas no es sino un montón de ruinas antiguas, el lugar apropiado para las fotos más tópicas. Pero la Acrópolis es mucho más que eso, como veremos a continuación. Nuestro propósito es conocerla y comprenderla, y a tal fin dedicamos un primer artículo al nuevo museo edificado junto a la ladera sur, fundamental para entender su larguísima Historia y lo que hubo en ella. Ahora veremos de cerca sus edificios.

 


 

Nuestro punto de partida es, pues, el Museo de la Acrópolis. Cruzamos la calle de Dionisio Areopagita y entramos en el recinto arqueológico de la ladera sur de la Acrópolis, que en tiempos clásicos estaba íntimamente ligada a ella. Desde aquí se observa la mole dominante de la Acrópolis, y se entiende perfectamente su carácter fortificado. Un alto muro reforzado con contrafuertes protege los templos que allí se encontraban (o lo que queda de ellos). En la cúspide sobresalen las columnas y entablamentos del Partenón.

 

Ladera sur de la Acrópolis

 

El recinto contiene restos acumulados a lo largo de los siglos, que empezaron a ser excavados sólo en el siglo XIX. Como siempre ocurre con este tipo de espacios, es muy difícil reconocerlos, aun valiéndose del plano que nos entregarán a la entrada. Sin embargo, nada más entrar nos toparemos con uno muy fácilmente identificable: el Teatro de Dioniso. Edificado en el siglo VI a.e.c. y ampliado después, fue el mayor de la Hélade, con capacidad para unos 16.000 espectadores. Aunque nos ha llegado sólo una parte de su graderío de mármol (en cuyo centro se aprecian con claridad los asientos reservados a los dignatarios), se evidencia su adaptación a la ladera, algo característico de los teatros griegos. Un simple esfuerzo de imaginación nos permite adivinar el tamaño que alcanzó.

 

Ladera sur de la Acrópolis

Acrópolis de Atenas

Ladera de la Acrópolis

 

Siguiendo nuestro paseo por la ladera encontramos numerosos restos de los templos que allí había, como el de Asclepio (dios de la medicina) o los dos dedicados a Dioniso (dios del vino y el teatro), pero hoy apenas son unas pocas piedras desparramadas.

 

Grecia clásica

Ladera sur de la Acrópolis

Grecia clásica

 

El otro edificio reconocible es el Odeón de Herodes Ático, que debe su nombre al cónsul romano que lo mandó construir en el siglo II a.e.c. Estaba totalmente cubierto y se dedicaba a espectáculos musicales (eso es lo que significa odeón). Este edificio hoy en día es mucho más famoso que el Teatro de Dioniso, a pesar de que en la Antigüedad era mucho más pequeño (apenas 5.000 espectadores). Esto se debe a que fue excavado y reconstruido en parte en el siglo XX y en la actualidad se sigue usando.

 

Ladera de la Acrópolis

 

El odeón se reserva para los conciertos y no se puede visitar, pero el camino que nos lleva hacia la entrada de la Acrópolis nos permite tener estupendas vistas de su interior. Ahora nos dirigimos hacia otro espacio de la Atenas antigua que es complementario de la Acrópolis: el Areópago. Su nombre significa Colina de Ares (dios de la guerra), y era el lugar de reunión del consejo de magistrados. Hoy no queda nada de ese consejo, y no es sino un enorme monolito de mármol gris que constituye un magnífico mirador de visita inexcusable. Desde él se contemplan de manera inmejorable el barrio de Monastiraqui o el magnífico Templo de Teseo, dentro del Ágora, pero sobre todo la impresionante mole de la Acrópolis y su entrada principal, los Propileos. Mucho ojo, pues millones de pies han pulido la roca hasta el punto de dejarla bastante resbaladiza.

 

Ágora de Atenas

Areópago

Areópago

 

Y ahora sí, por fin nos dirigimos a la majestuosa entrada de la Acrópolis. Se trata de los Propileos, una gran escalinata flanqueada por robustos muros. La entrada en sí es una columnata concebida como la fachada de un templo. Se componía de columnas de orden dórico y jónico. Desde aquí, girándonos, obtendremos la mejor vista posible del Areópago.

 

Los Propileos

Acrópolis de Atenas

Areópago

 

Al ascender observamos a la derecha, arriba, el pequeño pero muy bien conservado Templo de Atenea Nique (del griego νίκη, victoria).

 

Templo de Atenea Nique

 

La Acrópolis no es otra cosa que una explanada en la cima de la colina. Este recinto sagrado contenía gran cantidad de edificios que ya no existen, como los templos de Pandión o de Zeus Polieo, el Altar de Atenea, el Arreforión o la Calcoteca. Hoy, aparte de los Propileos y el templo de Atenea Nique, ya mencionados, sólo son reconocibles dos templos: los celebérrimos Partenón y Erecteón.

 

Columnas jónicas

 

El Partenón, dedicado a Atenea Partenos (del griego παρθένος, virgen), se presenta majestuoso ante nosotros. Una grandeza que reside en la sencillez rotunda del orden dórico. Ya vimos sus magníficas decoraciones escultóricas en el Museo de la Acrópolis (salvo los mármoles robados por los piratas anglosajones), pero ahora los podemos imaginar en su ubicación original.

 

El Partenón

El Partenón

 

Sigamos el camino que rodea el templo por la derecha. Desde aquí, al asomarnos al muro, podemos ver de nuevo los lugares que ya hemos visitado: la ladera sur y el Museo de la Acrópolis.

 

Acrópolis de Atenas

 

Ahora contemplamos la fachada oriental del Partenón, que era la principal. La hora escogida para nuestra visita no es casual: se habrá observado que el sol del atardecer del final del verano tiñe las edificaciones de un intenso color dorado. Y es que la mayoría de las perspectivas interesantes son de oeste a este. La excepción es esta fachada del Partenón, que sin embargo nos ofrece un mágico contraluz.

 

Acrópolis de Atenas

Acrópolis de Atenas

 

En el extremo oriental de la explanada se erige un pequeño balcón panorámico que sirve como base para la bandera griega que simboliza que éste es el auténtico corazón de la nación. Un lugar de un hondo significado, quizá el lugar más mítico en un país de mitos.

 

Bandera de Grecia

 

La altura de la colina (156 metros) la convierte en un mirador inmejorable para observar la capital griega y jugar a distinguir sus lugares más destacados. Así, hacia el este se distinguen los restos del Templo de Zeus Olímpico y se adivina el Estadio Panateniense (sede de los Juegos Olímpicos de 1896). Detrás, barrios como Pangrati o Quesarianí y al fondo la montaña de Imitós.

 

Estadio Panateniense

Atenas

 

Mientras, hacia el norte las vistas nos dan idea de la inmensidad de una urbe que supera los tres millones de habitantes. Se puede apreciar con claridad el desordenado y exagerado crecimiento que ha experimentado en menos de un siglo. También queda claro que ésta es una ciudad de colinas: la más alta, Licabeto, en pleno centro, y más lejos Turcovuña (la Montaña Turca) sobresalen entre un mar de edificios blanquecinos.

 

Colina de Licabeto

DSC_0634 COLINA DE LICABETO

 

La fachada norte del Partenón nos permite apreciar la lenta y paciente reconstrucción que se lleva a cabo desde hace décadas. Se distinguen claramente los fragmentos originales y las piedras nuevas, blancas, que se han tallado para completarlos. Unas y otras forman un rompecabezas. También en lo alto se identifican las metopas vacías cuyos relieves vimos en el Museo de la Acrópolis.

 

El Partenón

DSC_0653 ACRÓPOLIS DE ATENAS

 

El cuarto y último edificio bien conservado en la Acrópolis es el Erecteón, consagrado a varias deidades, aunque toma su nombre de uno de ellos: Erecteo, rey mítico de Atenas. Menos famoso que el Partenón, posee sin embargo el otro icono mundialmente conocido de este lugar: el Pórtico de las Cariátides, las columnas con forma de mujer. Las que vemos son réplicas, pues las originales están en el Museo de la Acrópolis, menos una que está en Londres en poder de los piratas. Como testimonio de esta afrenta a la nación griega y al mundo civilizado, se ha dejado vacío el lugar de la sexta estatua.

 

El Erecteón

Acrópolis de Atenas

Cariátides

 

Estamos de nuevo en los Propileos. Nuestro recorrido llega a su fin.

 

Los Propileos

 

Ahora, amigo lector, antes de abandonar la Acrópolis, gírate y echa un último vistazo. Estás contemplando veinticinco siglos de Historia. Este lugar fue sagrado para sus creadores, pero en cierto modo también lo es para una pequeña nación en cuyo solar comenzó nuestra civilización.

 
Nota: este artículo es un pequeño tributo a un país maravilloso que actualmente es víctima de sí mismo.

 
 
 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

Para más información:
http://www.theacropolismuseum.gr/el (en griego)

 
 
 
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4 comentarios sobre “LA ACRÓPOLIS DE ATENAS. LOS ALBORES DE NUESTRA CIVILIZACIÓN

  1. Una duda: creo que en la ladera norte de la acrópolis también hay restos de monumentos clásicos pero por mucho que busco no encuentro en ningún lugar un plano o información detallada sobre ellos ya que el camino principal discurre por la ladera sur. ¿Sabes dónde podría obtener información sobre esos restos de la ladera norte, o es que estoy equivocado y no hay nada en esa ladera?

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    1. Hola. La verdad es que no me consta que haya restos en la ladera norte, que está ocupada por el barrio de Placa hasta casi el muro mismo de la Acrópolis. Dentro de ese barrio (pero ya no es la ladera) hay abundantes restos tanto griegos como romanos en el Ágora. Un saludo.

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