NAVEGANDO POR EL PARQUE NACIONAL DE LOS HAITISES (SANTO DOMINGO)

BANDERA DE SANTO DOMINGOEl Parque Nacional de los Haitises es uno de los mayores de Santo Domingo. Ubicado en la parte nororiental del país, recibe muchos visitantes desde la península de Samaná, en la otra orilla de la bahía del mismo nombre. Las empresas turísticas asentadas allá aprovechan la cercanía del parque nacional para incluirlo entre las excursiones que ofrecen a los turistas. Así pues, no podíamos dejar de aprovechar la oportunidad de conocer tan extraordinario lugar de la mano de la agencia Flora Tours. El resultado es este artículo mixto de fotografía y vídeo.

 


 

En una lancha de Flora Tours, junto con otros visitantes, atravesamos la bahía de Samaná en apenas media hora. Habitualmente los visitantes son de varios orígenes (es muy notable la presencia francesa en Samaná), por lo que, aparte del español, la guía desarrolla sus explicaciones en varios idiomas.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Al llegar a la recortada costa de Los Haitises, nos recibe una Naturaleza exuberante y casi virgen. También vemos a lo lejos a unos pescadores y sus cabañas. Sin embargo, como iremos descubriendo a lo largo de la mañana, la presencia humana en estos recónditos parajes no es algo reciente, sino que también ha sido constante en otras épocas históricas. Pero eso será más tarde; de momento, empezaremos dejándonos deslumbrar por la belleza del lugar.

 

Bahía de Samaná

 

El litoral de los Haitises es una sucesión de entrantes y salientes salpicada de islotes rocosos. En esta accidentada costa encuentran refugio muchas especies de aves acuáticas que anidan en los, para nosotros, inaccesibles roquedos. Las primeras que avistamos son las fragatas, unas aves de vuelo electrizante y que por su silueta recuerdan a las golondrinas (con las que no están emparentadas), aunque mucho mayores que aquéllas.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Las fragatas se alimentan de peces, pero no saben nadar y muy rara vez se posan en el agua, por lo que su estrategia consiste en acosar a otras aves hasta que consiguen robarles la presa. Las vemos revolotear sobre y alrededor de los islotes rocosos, donde los machos en celo hinchan una bolsa roja que tienen en la garganta a fin de atraer a las hembras.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Otras aves muy frecuentes son los pelícanos, más fáciles de fotografiar posados sobre postes o a ras del agua, donde confiados se atusan el plumaje. Para un urbanita es toda una gozada poder avistar a estos animales en su entorno natural.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Los islotes rocosos que salpican la costa de Los Haitises presentan formas caprichosas debido a la erosión de miles de años. En su parte inferior frecuentemente tienen una hendidura horizontal que se debe a unos movimientos sísmicos que produjeron una elevación brusca hace dos millones de años.

 

Bahía de Samaná

 

En algunas ocasiones se han formado curiosas cavernas, como la llamada Boca del tiburón, cuyo nombre tiene un origen evidente.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Pero las cavernas más profundas las encontramos en tierra firme, a veces formadas por la desembocadura de un río subterráneo, donde la escasa profundidad de las aguas nos permite ver los pececillos que las habitan.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

En otras ocasiones las cavernas son de origen cárstico. Éstas son de gran tamaño y profundidad y en ellas encontramos estalactitas, estalagmitas, y columnas (formadas por la unión de las dos anteriores). Desembarcamos para visitar una de ellas que sirvió de refugio a gentes muy diferentes a lo largo de los siglos. Primero, los indios taínos a la llegada de Cristóbal Colón, el primer europeo que holló estas tierras. Más tarde los piratas dedicados al robo y el pillaje y que eran hostigados por las autoridades españolas. Por último, personas perseguidas por el régimen sanguinario del dictador Rafael Leónidas Trujillo, ya en el siglo XX. Éstas dejaron sus firmas escritas en las paredes de la caverna a modo de testimonio histórico. Nada que ver, claro, con los pintarrajos que deja alguna gentuza hoy en día.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

En esta gran cueva encontramos varias aberturas por las que caen grandes lianas y también  vestigios de los indios taínos, tales como un altar dedicado a sus dioses y un dibujo que podría representar a un español, ya que el monigote (culturalmente estaban en el paleolítico) porta en una mano lo que parece ser una cruz.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 


 

Nuestra siguiente parada es el mayor manglar de todo el Caribe, un auténtico bosque de raíces aéreas que es el hogar de millones de moluscos y donde es fácil ver algunos cangrejos de río, ya que ésta es una zona donde se mezclan el agua dulce y el agua salada. En este lugar aprovechamos para hacer una pausa regada con buen ron dominicano.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Otra vez en tierra, y acribillados por los mosquitos, visitamos otra interesante cueva que fue usada por los indios taínos como vivienda. En ella esculpieron toscas representaciones de búhos para ahuyentar a los malos espíritus y también algo que parece ser de nuevo un español, ya que el personaje tiene barba.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Esta cueva cárstica ha sido fácilmente esculpida por el agua de las mareas, lo que le ha dado unas formas muy sugerentes.

 

Bahía de Samaná

 

Para visitar la tercera cueva, posiblemente un antiguo refugio de piratas, tenemos que caminar unos minutos. Pero antes de que ellos la usasen ya los taínos habían dejado dibujos que representan a manatíes, peces, aves o ranas. Para poder apreciarlos en la oscuridad de la caverna, que no tiene luz artificial, debemos servirnos de la ayuda de una linterna.

 

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

Bahía de Samaná

 

Esta caverna, la mayor de las tres que visitamos, también presenta grandes aberturas en la parte superior, lo que una vez más revela su origen cárstico.

 

Bahía de Samaná

 

Al terminar la mañana emprendemos el camino de regreso a través de la bahía de Samaná. El Parque Nacional de los Haitises ofrece paisajes de impactante belleza, un acercamiento real a las aves acuáticas y vestigios de indios, piratas y fugitivos, lo que supone una excursión muy completa y recomendable.

 

 

Flora Tours tiene sus oficinas en Las Terrenas, en la península de Samaná. Organizan todo tipo de excursiones por la zona y otras actividades. Entre ellas, aparte del Parque Nacional de Los Haitises, destaca el avistamiento de ballenas o la cascada del Limón. Aunque el personal es francés, hablan perfectamente español.

 
 
 

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