SUBIDA A LA CÚPULA DE LA IGLESIA DE SAN CARLOS BORROMEO DE VIENA

BANDERA DE AUSTRIA 1La iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche) de Viena es probablemente la más perfecta e impactante del barroco germánico. Fue erigida por deseo del emperador Carlos VI para celebrar el fin de la peste que asoló la capital imperial en 1713. Este emperador años antes fue el archiduque Carlos pretendiente a la Corona Española durante la Guerra de Sucesión. Su advocación a san Carlos Borromeo se debe a que este santo actuó valerosamente durante la peste de Milán de 1576. Obra póstuma del más importante arquitecto barroco austriaco, Johann Bernhard Fischer von Erlach, a su muerte hubo de ser finalizada por su hijo Joseph Emanuel.

 


 

La iglesia de San Carlos se erige majestuosa y elegante en una amplia plaza un poco al exterior del Ring vienés. Apenas un pequeño estanque la antecede, lo que da amplitud visual a la fachada. Fischer von Erlach realiza aquí la obra maestra de su etapa final, en la que el barroco se diluye ya anunciando el neoclasicismo. Efectivamente, el barroco conserva la sensualidad de sus formas, apreciables sobre todo en la cúpula y las estatuas que la adornan, así como en las torrecillas laterales, de inspiración china. Pero a su vez aparecen ya elementos neoclásicos como el pórtico coronado por un frotón, que recuerda un templo griego.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

La estatua que corona el frontón representa a san Carlos Borromeo, mientras que las que flanquean la fachada son sendos ángeles. A ambos lados del pórtico, dos altas columnas historiadas inspiradas en la Columna Trajana de Roma nos cuentan la vida del santo titular.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

Podemos rodear la iglesia para admirar la belleza de sus formas desde otras perspectivas, pero en todo caso lo que siempre llamará nuestra atención es la gigantesca cúpula que domina el conjunto. Por increíble que parezca, esta cúpula de 80 metros hace que el templo sea más alto que largo, ya que la iglesia solo mide 60 metros.

 

Viena (Austria)

 

Al rodear el edificio debemos prestar atención a su forma; de este modo nos daremos cuenta de que la majestuosa fachada es sólo una pantalla pétrea, un artificio teatral -algo muy propio del barroco-, ya que lo que hay detrás es mucho más pequeño y tiene otra forma. Una maqueta que nos recibe al entrar nos permitirá comprobarlo.

 

Viena (Austria)

 

Una vez en el interior podemos apreciar la sencillez de esta iglesia. En realidad es elíptica, aunque al fondo se prolonga en un profundo presbiterio, donde un espectacular conjunto escultórico se erige en protagonista. Representa al santo titular ascendiendo a los cielos entre nubes y angelotes, mientras un triángulo echando rayos (el dios cristiano) lo espera en las alturas. Una iconografía típica del barroco.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

Levantamos la vista y vemos cómo una enorme cúpula cubre toda la elipse. Esa cúpula está cubierta por un gran fresco pero una plataforma nos lo oculta en parte porque está en restauración. Sin embargo, ese aparente infortunio se torna una alegría al comprobar que se ha instalado un ascensor para que los visitantes puedan contemplarla de cerca.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

La emoción se acentúa al llegar a la plataforma superior, pues vamos a ser testigos de algo que habitualmente está al alcance de muy pocos: mientras dure la restauración (en principio hasta 2017) podremos contemplar de cerca, casi tocar con los dedos, esta magna obra pictórica, apreciar muchos detalles que desde allá abajo son inapreciables, en definitiva, ponernos en la piel de los pintores barrocos, comprender cómo hacían sus obras y descubrir algunos de sus trucos.

 

Viena (Austria)

 

El gran fresco, obra del salzburgués Johann Michael Rottmayr, se titula La apoteosis de San Carlos Borromeo. También en este caso se trata de la última obra del artista, así como la más destacada. En la cúpula podemos ver una gran profusión de personajes, santos diversos y sonrosados angelotes, flotando entre las nubes.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

El grupo de los personajes principales destaca con facilidad a un lado: san Carlos Borromeo, arropado por jovenzuelos con alas (o sea, ángeles), es presentado por la virgen al triple dios cristiano. El padre y el hijo se identifican fácilmente porque echan rayos por la cabeza. Detrás del hijo, unos ángeles portan la cruz y otros instrumentos utilizados en su mítica ejecución, como la corona de espinas. Como vemos, el encubierto politeísmo cristiano se muestra aquí en todo su esplendor. Sin embargo, falta la tercera parte, la palomica. Pero no hay que preocuparse, no tardaremos en verla…

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

Desde la plataforma vemos que otra escalera se introduce en la linterna de la cúpula, así que para allá vamos. Esto sí que ya es excepcional, llegar hasta la cúspide de la cúpula, que como se puede imaginar es realmente un espacio muy pequeño. La plataforma superior apenas tiene cuatro metros de largo. A pesar de lo que podíamos haber imaginado, las vistas desde aquí no son gran cosa. Esto no se diseñó como mirador y los ventanales no son los adecuados.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

Miramos hacia arriba y allí encontramos al tercer personaje que nos faltaba, la palomica que echa rayos para todos lados, o lo que es lo mismo, el llamado Espíritu Santo. La rodean ángeles de ésos que son sólo cabeza y alas. Definitivamente, sería interesante saber qué fumaban los que inventaron esta religión…

 

Viena (Austria)

 

Obviamente, desde el suelo, el efecto óptico nos haría ver este fresco del Espíritu Santo como parte de la cúpula. Y ya que hablamos de efectos ópticos, o mejor dicho, de trucos barrocos para engañar al observador, podemos fijarnos en la pintura que cubre las paredes, para hacernos pensar que son de mármol.

 

Viena (Austria)

 

De vuelta en la plataforma inferior podemos apreciar otros elementos engañosos: estructuras arquitectónicas o estatuas que no son tales, sino que están pintadas en la misma cúpula, pero que desde el suelo serían difícilmente distinguibles. Estamos viendo el trampantojo barroco de cerca. Todo un privilegio.

 

Viena (Austria)

 

Otro privilegio es el que supone mirar hacia abajo y ver los aproximadamente 40 metros de caída que hay hasta el suelo, una perspectiva nada habitual.

 

Viena (Austria)

Viena (Austria)

 

Antes de iniciar el descenso queremos atrapar este momento, contemplar por última vez esta obra como la concibió su autor, meternos con la imaginación en la mente de un pintor del barroco. La cúpula cumple con todos los cánones de la pintura religiosa barroca: multitud de personajes entre nubes y ángeles, mucho simbolismo, colores muy vivos… Un magnífico colofón para esta visita a un extraordinario edificio.

 
 
 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

Para más información:
http://www.wien.info/es

 
 
 
logo (1A)
 
 
 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s