UNA APACIBLE TARDE POR LA PLAYA DE GRANADA (NICARAGUA)

BANDERA DE NICARAGUAEl lago Cocibolca (también llamado lago de Nicaragua) es el más grande de Centroamérica y el 25º del mundo, tan grande como Puerto Rico o la provincia de Madrid. En esa gran extensión alberga dos grandes islas (una de ellas con dos volcanes), un pequeño archipiélago y más de 400 isletas de las que hablaremos en otro artículo. Fue descubierto por Gil González Dávila, que lo llamó Mar Dulce, ya que tiene mareas y oleaje pero no es salado. De hecho, lo bautizó así cuando su caballo bebió de él.

 

 

Por estas características ya es peculiar, pero aún hay más: es el único lago del mundo que alberga algunas especies marinas como los tiburones y los peces sierra adaptados a la vida en agua dulce. Ello es posible gracias a que está conectado con el mar Caribe por el río San Juan. Esta vía fluvial fue fundamental en el comercio y el desarrollo del interior del país, y estuvo a punto de ser el germen de un canal interoceánico (que al final se llevó Panamá).

 

Francisco Hernández de Córdoba

Vendedora de cocos

 

La ciudad de Granada, referente histórico y monumental de Nicaragua, se encuentra en el extremo noroccidental del lago y tiene una larga playa. Por fortuna, el centro urbano está aproximadamente un quilómetro tierra adentro, y la playa apenas está urbanizada. Nada que ver con esos monstruos que podemos ver a lo largo de la costa mediterránea española… El paseo que la recorre tiene un carácter virgen, el turismo es casi inexistente, y toda la gente que se ve por ella son lugareños.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

 

Comenzamos el recorrido al final de la calle La Calzada, de la que ya hablamos en otro artículo. Allí está la plaza de España, en realidad un espacio ajardinado por el que los vehículos pasan de ciento a viento. Aquí ya empezamos a tener la sensación de que acaba la ciudad y entramos en un espacio semirrural. En el centro se yergue el monumento dedicado al fundador de la ciudad y de toda Nicaragua, Francisco Hernández de Córdoba.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Playa de Granada

Playa de Granada

 

En la primera parte del recorrido encontramos gente que pasea (poca), una vendedora de agua de coco, deliciosa y refrescante, y algunos destartalados chiringuitos playeros a ambos lados de la calzada. El sol aún está alto, y el tórrido clima tropical se hace sentir. Este paseo lacustre, que por la noche se torna más animado, durante el día no recuerda a ninguna playa urbana. Recuerda más bien a una pequeña carretera rural, de ésas que podemos ver a la salida de cualquier pequeña población.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

Playa de Granada

 

Desde fuera, podemos observar que la poca gente que hay en el interior de los chiringuitos son lugareños que toman una cerveza perezosamente. La mayoría hombres de mediana edad, y de tanto en tanto alguna pareja. Por otro lado, si los vehículos que pasan ya son escasos, la gente en la playa es casi inexistente. Aquí no hay extranjeros, sólo lugareños, pues los extranjeros que se acercan a Granada no lo hacen por una playa. Están un quilómetro al interior admirando el pintoresco casco urbano.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

Playa de Granada

 

¿Pero qué pasa con los granadinos? realmente no ven su playa como un lugar turístico o de baño. No existe aquí la cultura de la toalla y el bañador. Para ellos, simplemente es un lugar agradable por el que pasear. Y ciertamente lo es. La playa como tal, es decir, la zona arenosa, está casi virgen y apenas vislumbramos un puñado de personas disfrutando de ella y separados por cientos de metros. Así, captamos a un hombre que se desplaza por ella a caballo (un medio de transporte aún hoy relativamente frecuente en Nicaragua), una pareja que pasea en actitud romántica, o un hombre que juega con sus hijos en el agua. Gracias a ellos, podemos comprobar que la entrada en el lago es muy suave, y por muchos metros el agua no cubre más allá de la rodilla.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

Playa de Granada

 

A lo lejos aparecen dos largos embarcaderos que nos recuerdan que también hay gente que vive de la pesca en el lago. Unas cuantas pequeñas embarcaciones allí ancladas se mecen ligeramente al ritmo de las olas. Volviendo nuestros ojos a la playa, comprobamos que en ella también hay árboles. Nos llama poderosamente la atención su extraño aspecto, con una enorme copa y lo que parecen ser unas raíces aéreas. Mientras, los niños siguen lanzándose la pelota en el agua y los zanates picotean en la arena en busca de insectos. El zanate es un ave negra muy frecuente en Centroamérica y Méjico, donde vive en entornos urbanos.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

Playa de Granada

 

Seguimos caminando y dejándonos llevar por este ambiente calmo que incita a la contemplación, al reposo. Es una sensación muy agradable poder ver una playa donde la Naturaleza se presenta en armonía con la tímida presencia humana. Al fondo, hacia el sur, observamos el final de la playa, allá donde una península boscosa se adentra en el lago. En esa zona de la playa, la arena deja paso a la hierba y vemos con sorpresa cómo varios caballos pastan libres mientras una madre observa a sus hijos correteando. Alguien ha estacionado allí su moto. Sin duda, imágenes difíciles de ver en una playa en otras latitudes.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

 

Pero lo más sorprendente, la prueba definitiva de que la playa de Granada apenas ha sentido la transformación por la mano del hombre, es la presencia, apenas cien metros lago adentro, de un grupo de garzas de inmaculado color blanco que caminan sumergiendo sus zancudas patas mientras buscan alimento. Entretanto, una de las lanchas, la Gitana III, ha zarpado y se cruza ante nuestro objetivo. Definitivamente, volvemos a tener la sensación, ya repetida en otras ocasiones en Nicaragua, de que personas y animales se han confabulado para ir colocándose ante nosotros para que los retratemos en inolvidables estampas.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

 

Esta sensación se acentúa en los minutos siguientes, en los que pintorescos personajes nicaragüenses irán apareciendo ante nuestro objetivo. Efectivamente, un movimiento llama nuestra atención: es un hombre que con su bicicleta camina sobre el embarcadero en dirección a una de las lanchas. Poco después, otro lugareño repite la escena. Inmediatamente, al volvernos hacia la carretera, nos percatamos de la presencia de un carruaje estacionado. En él, acostado, su conductor disfruta de una siesta a la sombra. Un poco más allá, un puesto de bebidas desde el cual vendedora y cliente nos miran distraídamente. De repente, otra típica estampa nicaragüense: dos personas, hombre y mujer, sobre la misma sufrida bicicleta. Y sin dar descanso al disparador de la cámara, se cruzan otros dos jinetes, uno de ellos con aspecto de vaquero. Todos estos personajes pintorescos han desfilado en apenas un minuto.

 

Playa de Granada

Playa de Granada

Playa de Granada

 

La tarde llega a su fin. Ya la luz no es la mejor para fotografiar y uno está más que satisfecho de las presas cazadas con la cámara. Después de un largo y tórrido paseo, llega el momento de sentarse a tomar algo fresco. Nos acercamos al chiringuito más cercano, y aún aparece ante nuestros ojos otra imagen pintoresca, que será la guinda de este reportaje fotográfico: el pequeño bar está construido en adobe reforzado con culos de botellas de refresco. Pero lo mejor es el cartel a modo de advertencia para quien quiera entrar en el local. Menos mal que nos hemos dejado las pistolas en la maleta…

 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

Para más información:
http://granadaturistica.org/

 
 
 

logo (1A)

 
 
 

Anuncios

6 comentarios sobre “UNA APACIBLE TARDE POR LA PLAYA DE GRANADA (NICARAGUA)

  1. Qué lugar tan tranquilo y tan virgen. Es dificil encontrar zonas así en la actualidad. En realidad no lo es, tan sólo hay que buscarlos un poco y no conformarse con el primer lugar que vemos. Me apuntaré esta zona alejada de aglomeraciones y aún casi salvaje.
    Muchas gracias!!!!

    Me gusta

  2. Un paseo muy agradable, la luz de las fotos es perfecta y captáis muy bien la tranquilidad del lugar. Veo mucho nivel. En cuanto la país, me quedé con las ganas, viví casi un año entre Guatemala y México, pero no fui ni a Honduras ni a Nicaragua, pero sin duda volveré y pasearé por el lago Cocibolca.

    Me gusta

    1. Muchas gracias por los elogios, Pedro. Bueno, en un lugar así las fotos salen solas, y el artículo ya iba apareciendo en mi cabeza. Es que además no era sólo el lugar, sino los personajes. Fue una de esas escasas ocasiones en que uno tiene la sensación de vivir un rato maravilloso. Sin duda Nicaragua te parecerá muy interesante.

      Me gusta

    1. Muchas gracias, Eva.

      Pues ya que te planteas visitar Nicaragua, te recomiendo que eches un vistazo a los otros artículos que he dedicado a este país. Pero sigue atenta a los que faltan por salir en las próximas semanas, porque aún tengo algunas sorpresas…

      Un abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s