LISBOA ENTRE PLAZAS Y AVENIDAS: DE POMBAL A “ROSSIO”

BANDERA DE PORTUGALSabido es que Lisboa tiene una orografía compleja, pues su casco urbano está salpicado de colinas. Sin embargo, todo el centro de la ciudad se extiende en una suave y llana pendiente en dirección al río Tajo. Para comenzar este recorrido un lugar inmejorable es el mirador situado en la parte alta del Parque Eduardo VII, dominado por una gigantesca bandera nacional portuguesa. No, nunca hubo ningún monarca luso de tal nombre: se refiere a uno británico que visitó la ciudad en 1902. Siguiendo la habitual e incomprensible fascinación lusa por todo lo británico, lo bautizaron en su honor.

 

 

Esta área verde no es otra cosa que un plano inclinado de forma rectangular decorado con setos que forman dibujos geométricos. En el parque también hay unos invernaderos que albergan plantas exóticas, las llamadas Estufa Fría, Estufa Caliente y Estufa Dulce. Desde el mirador, en la parte alta de la colina, podemos observar todo el centro de Lisboa: justo bajo el parque, la Plaza del Marqués de Pombal; más allá la Avenida de la Libertad, la Baixa y al fondo el río Tajo; hacia la izquierda, la colina de Alfama coronada por el Castillo de San Jorge. La vista es ciertamente grandiosa.

 

Jardines de Lisboa

El marqués de Pombal y Lisboa

La Alfama de Lisboa

 

Descendemos hasta la parte baja del parque y llegamos a la Plaza del Marqués de Pombal. Se trata de un gran espacio redondo, un gran distribuidor del tráfico, por ello llamado popularmente Rotunda (es decir, rotonda). En el centro se yergue un impresionante monumento dedicado a Sebastião José de Carvalho e Melo, el Marqués de Pombal. Este déspota ilustrado fue el primer ministro que reconstruyó la ciudad tras el terrible terremoto de 1755. La estatua se levanta sobre un alto pedestal decorado con estatuas alegóricas de esa reconstrucción y de las reformas que emprendió para modernizar el país. Desde lo alto, el marqués mira hacia la zona baja (la Baixa) que él mismo levantó sobre las ruinas del cataclismo.

 

Rotunda de Lisboa

Monumento al Marqués de Pombal

Avenida de la Libertad de Lisboa

 

Hacia abajo tomamos la Avenida de la Libertad, la más importante de Lisboa, el equivalente del Paseo de la Castellana en Madrid o de los Campos Elíseos en París. Usado para los desfiles de estado, también está trufado de tiendas de moda de las firmas más reconocidas (y caras). Sus andadores laterales son una auténtica delicia: entre el denso arbolado hay monumentos, como el dedicado a los caídos portugueses en la I Guerra Mundial (justo delante del bonito palacete neoclásico que alberga el Consulado de España), jardines de plantas acuáticas o cafés modernistas. El típico empedrado bicolor portugués tiene en este paseo los más sofisticados y sorprendentes diseños de toda Lisboa. Importante: en todo el centro capitalino no deberemos perder detalle de los dibujos que decoran el pavimento.

 

Alameda en Lisboa

Jardines de Lisboa

Tráfico de Lisboa

 

La avenida desemboca en tres grandes y elegantes plazas concantenadas. La primera de ellas es la Plaza de los Restauradores, dedicada a los aristócratas rebeldes que en 1640 se levantaron contra su rey legítimo, Felipe I (II en España), y rompieron la unidad hispánica. Aquí el pavimento presenta un precioso dibujo entrelazado. Los edificios más notables en esta plaza están a la derecha según el sentido de nuestro paseo: en primer lugar el rosado Palacio Foz, de estilo renacentista y sede de la Oficina de Turismo de Lisboa, está al lado del famoso funicular de Gloria, que ya vimos en otro artículo.

 

Plaza de Restauradores

Monumento a los Restauradores

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Le sigue el sorprendente Teatro Eden, magnífico ejemplo del denominado Art Déco; y al fondo, ya saliendo de la plaza, nos encontramos con la no menos impactante Estación de Rossio, que evoca el arte manuelino del siglo XVI. Este edificio, de donde parten los trenes hacia la cercana y magnífica localidad de Sintra, se encuentra en la pequeña calle que comunica con la siguiente plaza.

 

Plaza de los Restauradores

Plaza de los Restauradores

Plaza de Restauradores de Lisboa

 

Hablamos de la plaza de Don Pedro IV, llamada popularmente Rossio (pronúnciese [rusíu]). Auténtico centro neurálgico de la ciudad, es una preciosa y bien ordenada plaza rectangular rodeada de elegantes edificios, entre los que se cuentan el Teatro Doña María II o la famosa Pastelaria Suíça, punto de encuentro de lisboetas y foráneos. Desde esta plaza, mirando hacia el sudoeste, vemos en lo alto las ruinas de la iglesia del convento del Carmen, que fueron dejadas como testimonio de la tragedia de 1755 para las generaciones futuras. Volviendo a la plaza, es una amplia explanada con el empedrado en forma de ondas. Suele estar invadida por cientos de palomas y, en menor número, gaviotas.

 

Teatro de Doña María II

Plaza de Don Pedro IV de Lisboa

Plaza de Don Pedro IV de Lisboa

 

El centro de la plaza de Rossio está presidido por una estatua erigida, una vez más, sobre un altísimo pedestal y que representa al rey Pedro IV de Portugal, que también fue el emperador Pedro I de Brasil. Esta estatua encierra una leyenda, que relatamos a continuación: se dice que en 1867 un barco atracó en Lisboa procedente de Austria y con destino a Méjico. Dicho buque portaba una estatua que representaba al emperador Maximiliano I del país norteamericano. Estando en la capital lusa, llega la noticia del fusilamiento del emperador en Querétaro, por lo que el capitán, viendo que sería absurdo y hasta peligroso completar su misión, decide abandonar la estatua a orillas del Tajo.

 

Plaza de Don Pedro IV

Pedro I de Brasil

II Imperio Mejicano

 

 

 

 

 

 

 

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Pedro IV de Portugal

 

Los lisboetas, se dice, reconocieron el parecido de ambos monarcas, y como la estatua que había del portugués les pareciera fea, decidieron sustituirla por la del mejicano. La veracidad de esta leyenda no se ha podido comprobar, y hay quien dice que no es cierta. La cosa queda entre la curiosidad y el misterio, pero para aclarar las cosas mostramos aquí la estatua y los retratos de ambos monarcas, primero Pedro y después Maximiliano. Saque el lector sus propias conclusiones.

 

Plaza de la Higuera de Lisboa

Plaza de la Higuera de Lisboa

 

La Plaza de Rossio está comunicada por su esquina sudeste con la Plaza de la Higuera, (Praça da Figueira), similar en concepción pero algo más pequeña. La preside una estatua ecuestre de otro rey portugués, Juan I. Desde esta plaza podemos ver de nuevo el Castillo de San Jorge sobre la colina de Alfama. En estas dos plazas comienzan las calles paralelas de la Baixa, cinco calles que en ligera pendiente desembocan en otra gran plaza, la del Comercio, antesala del río Tajo. Una zona fundamental de la capital lusa que conoceremos en el siguiente artículo.

 

TEXTO Y FOTOS (EXCEPTO LAS Nº 20 Y 21) © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

Para más información:
http://www.visitlisboa.com/

 
 
 

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2 comentarios sobre “LISBOA ENTRE PLAZAS Y AVENIDAS: DE POMBAL A “ROSSIO”

  1. Lisboa un encanto, el centro de la ciudad, muy nostalgico, con esos adoquines que me di bastantes sustos…, un restaurante con el canto popular el Fado, mucho sentimiento, los tranvias 1 hora subida en ellos, Lisboa muy acogedora, me gusto mucho.

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