LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LAS RUINAS DE BELCHITE

BANDERA DE ESPAÑAEn el verano de 1937, en el transcurso de la Guerra Civil Española, se produjo una ofensiva republicana contra Zaragoza. Dicha operación pretendía dar un vuelco a la contienda, hasta entonces claramente favorable al bando sublevado. En principio se planteaba un audaz ataque combinado por siete puntos. Sin embargo, la encarnizada resistencia de la villa de Belchite (que se interponía en el avance) y el error táctico del mando republicano (que se empecinó en tomar el pueblo en lugar de dejar atrás una bolsa enemiga) hicieron fracasar la ofensiva. La mortandad fue enorme y Belchite, que quedó arrasado, alcanzó gran notoriedad por la presencia de las Brigadas Internacionales en la batalla. Fue el comienzo del fin para las fuerzas republicanas, que no obstante aún aguantarían hasta abril de 1939.

 

 

Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por el comandante y al mismo tiempo alcalde Alfonso Trallero, que perdería la vida en el transcurso de los combates. Con una obstinación típicamente aragonesa, unos 6.000 defensores resistieron durante casi dos semanas a unas fuerzas muy superiores en número (unos 24.000) y armamento. Militares y civiles se refugiaron en los edificios más robustos, que fueron muy castigados por la aviación republicana. Entre ellos, el ayuntamiento (del que no queda nada), la llamada Casa de la Domi y varias iglesias actualmente en ruinas. Varios edificios muestran los impactos de las ametralladoras (obsérvese en nuestras fotos) e incluso una iglesia conserva un obús sin explotar incrustado en su campanario.

 

Arco de la Villa de Belchite

Arco de la Villa de Belchite

Calle Mayor de Belchite

 

Cuando ya no tenían esperanza de resistir más ni de recibir auxilio de su propio ejército, los últimos defensores intentaron atravesar las líneas enemigas para llegar a Zaragoza, aunque fueron diezmados y pocos lo consiguieron. Podemos decir que el sacrificio de Belchite salvó a la capital aragonesa, pues los republicanos llegaron a seis quilómetros de ella pero ya sin fuerza para acometer el asalto de la ciudad. De no ser por Belchite, Zaragoza habría sido bombardeada y habría sufrido gran destrucción, en una macabra repetición de los terribles asedios franceses de 1808 y 1809.

 

Iglesia de San Agustín de Belchite

Ruinas de la iglesia de San Agustín de Belchite

Ruinas de la iglesia de San Agustín de Belchite

 

Belchite era una de las más ricas localidades aragonesas por lo que a su legado histórico se refiere. En nuestro recorrido accedemos por el restaurado Arco de la Villa y continuamos por la calle Mayor, eje principal que atraviesa el pueblo de un extremo a otro. Ahí se encontraban los edificios más ricos y elegantes, de los que aún se conservan varias fachadas de estilo aragonés, con sus galerías de arquillos y sus aleros de madera. De las ricas iglesias, vemos la de San Martín (mudéjar) y las de San Agustín y San Rafael (barrocas). Las tres han perdido sus bóvedas y cúpulas por efecto de los bombardeos y el paso del tiempo. Otra torre mudéjar, la del Reloj, ha sido reforzada para impedir su desplome. Como se puede apreciar en algunas de nuestras fotos, las ruinas adquieren un aspecto especialmente impactante a la hora del ocaso.

 

Fachada en ruinas en Belchite

Torre del Reloj de Belchite

Iglesia de San Martín de Belchite

 

Como hemos dicho, la otrora próspera y hermosa villa de Belchite quedó arrasada. Este terrible asedio supuso un fracaso del Ejército Republicano y una victoria táctica de los sublevados. Tras el fin de la contienda, el régimen del general Franco utilizó esta localidad aragonesa como un símbolo de su cruzada nacional y de la barbarie roja. En lugar de reconstruirla, optó por levantar, justo al lado, un pueblo nuevo para los vecinos (que, por decirlo suavemente, carece de interés). De este modo quedó abandonada durante más de setenta años una de las villas más bonitas, históricas e interesantes de Aragón.

 

Iglesia de San Martín de Belchite

 


 

Setenta años de desidia y mojigatería, de abandono del rico patrimonio propio y de los ancestros, hasta que casi todo se ha derrumbado y ya no queda casi nada. Generaciones enteras cerrando los ojos ante un filón y un tesoro, una atracción turística y un motor de riqueza para toda una comarca, que, de haber estado en otro lugar, sin duda no habría sido despreciado. Sin ir más lejos, de haber estado en alguna región vecina, hoy habría poco menos que un Belchitedisney. Pero así son los aragoneses: capaces de lo más sublime y también de lo más cutre. Desde el año pasado las ruinas se han acondicionado y se pueden visitar pagando entrada y con un guía del ayuntamiento, como siempre debió ser. Aún son impactantes, pero el visitante no puede dejar de lamentar lo que pudieron llegar a ser.

 

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Para más información:
http://www.belchite.es/

 
 
 

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9 comentarios sobre “LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LAS RUINAS DE BELCHITE

  1. Extraordinario el artículo y el vídeo. La verdad que es una pena lo que ocurre con nuestro patrimonio histórico y artístico. Se me ocurren muchas ideas, como colocar paneles fotográficos por las calles, con imágenes de la batalla y de cómo era el pueblo antes de quedar en ruinas, colocar bellos memoriales a las víctimas, a los presos forzados republicanos ( ahora con la última novela de Almudena Grandes, Las tres bodas de Manolita, me he enterado de que también hubo ” niños esclavos” en el franquismo, además de los niños robados o los niños de preventorios) con sus explicaciones y puntos informativos, crear efectos acústicos de sonidos de batalla, mensajes radiofónicos, recitación del bello poema de la puerta de la iglesia…., pantallas con vídeos de la época, y por supuesto apuntalar bien los edificios y reconstruir las ruinas que se hayan perdido por desidia estos años.

    Resumiendo crear como bien dices un Belchitelandia, una experiencia audiovisual estremecedora y única en Europa. Pero claro, luego viene cuando me despierto y me acuerdo de en que país estoy, jaja.

    Un saludo.

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    1. Sí, esas y otras ideas podrían servir, aunque principalmente no permitir que se derrumbe ni un solo ladrillo más, e incluso restaurar lo que se pueda. Aunque muy tarde, ése es el planteamiento de las autoridades actuales. Lo increíble es que hayan tardado más de setenta años en hacerlo.

      Muchas gracias por los elogios y por el comentario. Un saludo.

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  2. Gracias a ti, siempre es un placer leer tus entradas. Dejando volar un poco la imaginación de lo que podía ser esa expericiencia de potenciar Belchite como atracción turística me ha acordado de este vídeo( inspirado en los títulos de crédito de Balada triste de trompeta) , que se vería y sonaría impresionante entre esas ruinas con una gran pantalla al igual que como he dicho antes grandes fotografías del pueblo antes y durante la batalla:

    También se podría poner exposiciones de armas de la época, hacer representaciones… jajaja, bueno que me emociono.

    Saludos y gracias.

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    1. Yo creo que lo fundamental es restaurar. La información la dan, y muy bien por cierto, los guías que realizan las visitas (las cuales te recomiendo). No creo que haya que poner grandes pantallas o elementos que desvirtúen el monumento en sí (igual que no se ponen dentro de la Alhambra, por decir algo). Información que enriquezca sí, pero discreta.

      Un saludo y gracias otra vez.

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  3. Te agradezco la crítica, siempre necesaria. Coincido en que lo fundamental es la restauración. Igual me equivoco en imaginarlo como una especie de experiencia audiovisual propia de un parque de atracciones , no lo sé, pero también pienso que en la sociedad en la que vivimos a la que tanto atrae la espectacularidad y la épica una de las mejores formas de conservar patrimonio es hacerlo rentable económicamente. Ponerle un envoltorio que lo haga todavía más atractivo, más misterioso…jajaja (ya me disculparás, son influencias de haber estudiado algo de marketing) . Los museos también cada vez recurren más a este tipo de alicientes, exhibición permanente de peliculas sobre el trabajo del autor, hologramas, 3d…… De todas formas seguramente tienes razón y con la restauración ya sería suficiente, que es lo que realmente nos importa ( la conservación del patrimonio) , pero me da a mi que ni eso.

    Saludos.

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