LA PLAZA DE LOS MILAGROS DE PISA, MUCHO MÁS QUE UNA TORRE

BANDERA DE ITALIA 1A pesar de contar con apenas 85.000 habitantes, Pisa es uno de los hitos turísticos en el Viejo Continente gracias a una de las plazas más famosas y visitadas del mundo, que lo es no sólo por la extraordinaria calidad artística de sus edificios, sino también por el magnetismo que ejerce uno de ellos, la celebérrima Torre Inclinada. Tan famosa son esta torre y esta plaza que eclipsan totalmente al resto de la ciudad, la cual no está exenta de monumentos interesantes y merece ser conocida. Así, la plaza que da fama a esta ciudad de la Toscana es al mismo tiempo su maldición: la inmensa mayoría de los visitantes que recibe apenas paran unas pocas horas y no salen de su cuadrilátero.

 


 

Oficialmente es llamada Plaza de la Catedral (Piazza del Duomo), pero popularmente es conocida como Plaza de los Milagros (Piazza dei Miracoli), como la bautizó Gabriele D’Annunzio en 1910 en una de sus novelas. La plaza se sitúa, curiosamente, en el extremo noroeste del recinto amurallado (que se conserva en parte) y tiene forma aproximadamente rectangular. Al penetrar desde el lado de la muralla (trufado al exterior de tiendas y vendedores ambulantes), de repente aparece ante nuestros ojos un conjunto monumental de belleza y armonía difícilmente descriptibles: un gran prado en el que se suceden uno tras otro los tres edificios que componen la catedral.

Contemplamos en primer término el baptisterio, seguidamente la iglesia propiamente dicha y al fondo el campanario, que desde nuestra perspectiva muestra inequívocamente la inclinación que lo ha hecho mundialmente famoso. La separación del campanario y el baptisterio respecto al edificio principal es frecuente en la Italia medieval, pero sorprende ante todo la pureza de este conjunto, pues los tres están exentos (es decir, no están adheridos a ninguna otra construcción) y se yerguen aislados en el centro de una gran explanada. El efecto escenográfico y visual es evidente y será especialmente apreciado por los amantes de la fotografía.

 

Plaza de los Milagros

 

El conjunto arquitectónico es impresionante, más aún si se considera la época de su ejecución (siglos XI – XII). Compárese con las toscas y torpes construcciones románicas de España o Francia, por ejemplo. La Europa dominada durante siglos por los bárbaros del norte y sus sucesores atraviesa su período más oscuro y atrasado. En el continente hay sólo tres focos de civilización esplendorosa: la España islámica, el Imperio Bizantino y las ciudades-estado italianas. Y precisamente la República de Pisa es una de una de éstas últimas, que basa su prosperidad en su poderosa flota con la que vence a sus rivales y comercia con todo el Mediterráneo y especialmente con Oriente.

Esa edad de oro pisana le lleva a dominar Córcega y Cerdeña y a rivalizar con genoveses, venecianos y aragoneses por el dominio del mar. La ciudad se llena de riqueza y quiere mostrarla al mundo, ser una nueva Roma. Así, levantarán un conjunto catedralicio grandioso a base de mármol blanco con claras influencias islámicas y bizantinas en lo decorativo, y con una evidente influencia clásica en lo estructural. Efectivamente, en la península itálica el esplendor de la Roma Imperial está muy presente en el subconsciente colectivo (y sus ruinas muy visibles) y el románico carece de la tosquedad de otros países.

 
Plaza de los Milagros
 

El baptisterio es aún hoy el mayor de Italia con un perímetro de 107 metros, y aunque no lo parezca, por unos centímetros es más alto que la propia Torre Inclinada. Fue el último edificio en terminarse y la mitad superior es ya gótica, con sus puntiagudos gabletes y una graciosa cúpula que parece un bonete. La parte inferior románica es obra del arquitecto conocido como Deustesalvet o Diotisalvi, y la superior gótica de Nicola Pisano y su hijo Giovanni.

 
Plaza de los Milagros
 

La joya del baptisterio está fuera, en las esculturas que lo rodean por completo: una galería de imaginarios retratos de diferentes personajes de la mitología cristiana. También son de notar los relieves que rodean la puerta, tanto en las jambas como en el dintel. Aunque de gran calidad y realismo, no carecen del toque de ingenuidad que caracteriza a la escultura gótica.

 
Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

 

En contraste, el interior es muy simple y amplio, apenas decorado con una pila bautismal y un precioso púlpito obra del citado Nicola Pisano. Una obra de gran importancia, pues su factura tiene ya poco de gótica. Los historiadores del Arte suelen considerar este púlpito como el punto de inicio del Renacimiento. La fecha clave, 1260.

 
Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros
 

A continuación se presenta ante nosotros la imponente iglesia comenzada en 1064 por Buscheto. Nótese que por esos años se comenzaba la más antigua de las catedrales románicas de España, la de Jaca. De planta de cruz latina perfecta, su fachada principal tiene tres puertas de bronce y sobre ellas cuatro galerías de arcos de medio punto que le confieren gran elegancia.

 

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

 

Pero la puerta realmente valiosa es la que está junto a la cabecera, justo enfrente de la Torre Inclinada. Obra de Bonanno Pisano, es plenamente románica, tanto que se diría realizada por un niño de cinco años.

 
Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros
 

Entremos ahora en la iglesia, donde quedaremos boquiabiertos ante la extraordinaria belleza de su interior. No, no veremos una decoración exuberante… de hecho es mínima y apenas se reduce, como en el exterior, a la disposición de franjas de piedras de diferentes colores. Impresiona, sin embargo, por la perfección y el equilibrio de sus formas románicas que no se han visto modificadas por los estilos de épocas posteriores. Tiene cinco naves separadas por esbeltas columnas y éstas a su vez por los clásicos arcos de medio punto. Las naves laterales son notoriamente más pequeñas que la central, que a su vez está cubierta por un precioso artesonado plano de madera policromada. El conjunto es amplio y luminoso, muy lejos del tenebroso románico de otras latitudes. Al fondo corona el ábside un mosaico que muestra un cristo en majestad de clara influencia bizantina.

 

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

 

Pero la maravilla es el púlpito de Giovanni Pisano, uno de los más magistrales del mundo y que supera al que su padre realizó en el baptisterio. Curiosamente sólo en 1926 fue instalado en su lugar tras siglos de olvido en un almacén. La parte superior se apoya sobre esculturas de leones y cariátides y está decorada con nueve escenas bíblicas en relieve. Sencillamente espectacular.

 

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

 

Volviendo a la plaza, su lado norte lo cierra el muro del Camposanto Monumental de Pisa, así llamado porque según una leyenda se hizo con tierra traída desde Palestina, y de aquí esta palabra pasó a ser sinónimo de cementerio.

 
Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros
 

Es una construcción rectangular gótica donde destacan los 84 sarcófagos romanos y un magnífico conjunto de frescos de los siglos XIV y XV. Este edificio resultó muy dañado en 1944 por uno de los bárbaros bombardeos de los anglosajones, y aunque se reconstruyeron los fragmentos, una parte de las pinturas se perdió para siempre.

 
Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros

Plaza de los Milagros
 

La plaza de los Milagros de Pisa fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Durante la mayor parte del año es un hervidero de turistas haciendo la dichosa fotito fingiendo sujetar la Torre Inclinada. Para poder gozar de ella el mejor momento es el invierno, por razones obvias. Además, sólo en invierno podremos subir a la torre sin reserva previa (en temporada alta hay que hacerlo con varias semanas de antelación). Por cierto, el avispado lector debe de estar pensando que hemos olvidado la famosa torre, que a fin de cuentas es lo que está esperando desde la primera línea de este artículo… No, no nos hemos olvidado de la torre; incluso vamos a subir a lo más alto de ella. Pero para ello deberemos esperar a la segunda parte de esta visita a Pisa.

 
 
 

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10 comentarios sobre “LA PLAZA DE LOS MILAGROS DE PISA, MUCHO MÁS QUE UNA TORRE

    1. Muchísimas gracias por los elogios. No te imaginas la alegría y el orgullo que me produce tu comentario. Eres bienvenida por aquí siempre que quieras, y también tus comentarios, que son muy apreciados.

      Yo tampoco te conocía, pero he visto todo lo que haces y me has sorprendido. Desde ahora sigo tus dos bitácoras. Coincidimos en muchos intereses (soy filólogo y compartimos la pasión por los idiomas, especialmente el portugués). En fin, es muy agradable conocer a personas polifacéticas y brillantes como tú.

      Un saludo.

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  1. Merece la pena visitar Pisa, la Paza de los Milagros es obvio, pero también un poquito más de la ciudad. Pero primero este lugar, sin falta. Es curioso que no sólo la torre esta inclinada, sino todos los edificio de la plaza, por lo menos los edificios representativos.
    Gracias por la entrada

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    1. Estoy totalmente de acuerdo. Y son muchas las ciudades injustamente eclipsadas por su monumento más famoso. Un día de estos hago una lista… Y en el caso de Pisa, también algún día caerá un artículo sobre el resto de la ciudad.

      Por lo que respecta a la inclinación de los otros edificios, es cierto, aunque no es claramente perceptible a simple vista, como en el caso de la torre. Torre que por cierto no es la única inclinada de la ciudad: hay otras dos.

      Gracias a ti por el comentario.

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  2. Gran artículo. Toda una gozada su lectura. Como off topic, ¿ qué te parecería una reconstrucción del teatro romano de Zaragoza, respetando y diferenciando las partes originales?

    Viendo fotografías de lo que se encontró en un principio en el teatro romano de Mérida, la reconstrucción fue importante, y en muchas ciudades europeas, patrimonio arquitéctonico que pasa por original para el turista no son más que reconstrucciones.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias por tus palabras.
      En cuanto al teatro romano de Zaragoza, no lo creo posible ni conveniente. En nuestros días la tendencia en restauración de monumentos huye por completo de cualquier atisbo de reconstrucción, y se pretende apenas conservar los restos.
      Sin embargo, sí hay un monumento histórico de primera magnitud (y relacionado con este artículo) que se debería reconstruir en Zaragoza: la Torre Nueva. Se puede hacer una copia exacta (inclinación incluida) que cerraría esa herida vergonzosa de nuestra ciudad, al tiempo que sería una eficacísima operación de propaganda. En unos pocos años se recuperaría la inversión, por otro lado mucho menos costosa que otras obras inútiles como el absurdo tranvía u otras muchas que podría citar, y el aumento de visitantes en la ciudad sería espectacular.
      Pero eso no interesa… los pazguatos y provincianos arquitectos de nuestra ciudad sólo hacen cubos y “juanolas”, despilfarran millones en cosas que sólo ellos entienden y aprecian, por supuesto con hormigón visto (alguien debería decirles de una vez que el hormigón ES FEO, MUY FEO), y desprecian la arquitectura anterior a 1900, la que merecía ser llamada Arte.
      En fin… quién sabe si algún día dejaremos de ser vulgares y provincianos y recuperaremos ese y otros tesoros de la que fue una de las ciudades más preciosas del mundo. No perdamos la esperanza…
      Un saludo.

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      1. Muchas gracias por la respuesta Javier, reitero el placer y el grato descubrimiento que ha supuesto encontrar este blog y secundo punto por punto tus apreciaciones( tranvía, Torre Nueva ( era maravillosa y que efectivamente se rentabilizaría con turismo y souvenirs muy rápido) , los cubos de las narices y el cemento que tanto nubla la belleza). Qué daño ha hecho la posmodernidad…… bueno, y las alcaldadas también.

        Hay dos libros, que son para llorar, sobre el patrimonio desaparecido en España, uno de Gaya Nuño, “La arquitectura española en sus monumentos desaparecidos” y otro de Francisco Fernández Pardo, “Dispersión y destrucción del patrimonio artístico español”, que colocan a Zaragoza como una de las ciudades más castigadas en este sentido. Pero bueno, qué te voy yo a contar que no sepas sobre esto.

        Saludos cordiales.

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