HEROÍSMO Y TERROR: EL MUSEO DE LA INSURRECCIÓN DE VARSOVIA

BANDERA DE POLONIA 2Varsovia es una ciudad que ofrece mucho más que un monumental casco antiguo. Pocas ciudades en Europa han tenido una Historia tan atormentada en los últimos dos siglos, incluyendo su destrucción casi total en 1944. La capital de Polonia ha resurgido de sus propias cenizas, no sólo para recuperar su antiguo esplendor, sino también para crear toda una ciudad nueva, que tras la oscura etapa comunista ha encontrado un equilibrio para ser una síntesis de sí misma y de su Historia. Uno de los pilares de ese proceso es el Museo de la Insurrección de Varsovia, que nos acerca al momento más trágico que esta ciudad ha vivido.

 

 

Este magnífico museo se encuentra en el edificio de la antigua central eléctrica de Varsovia. El inmueble ha sido adaptado para su nueva función respetando su estructura, por lo que aún conserva un cierto aspecto industrial que por su severidad es un telón de fondo inmejorable para los terribles hechos que en él se relatan. Más allá del riquísimo material expuesto, de un excepcional valor documental, se trata de un museo interactivo en el que en muchas ocasiones podremos entrar en contacto con los protagonistas, oír sus testimonios directos, y en definitiva tratar de imaginar su heroísmo y su sufrimiento. El visitante hispano dispone del servicio de guías y audioguías que le llevarán por todo el museo con las pertinentes explicaciones en español. El recorrido completo supone unas tres horas.

 

Varsovia
La sede del Museo de la Insurrección de Varsovia es una antigua central eléctrica
Varsovia
Mapa de Polonia en el momento del Alzamiento de Varsovia. Se encuentra dividida entre Alemania y la Unión Soviética en virtud del pacto Ribbentrop-Mólotov de 1939

Varsovia
Brazaletes usados por los combatientes polacos

 

En 1944, la capital de Polonia lleva cinco años soportando el terror de la ocupación ejercida por el régimen nazi alemán. Pero no es una ocupación como la que sufrieron otros países… En primer lugar aquí los judíos son una parte significativa de la población (en Varsovia una tercera parte), por lo que la represión del régimen genocida es especialmente dura, al ser hacinados en la judería (ésta es la palabra correcta en español, ya que la palabra gueto es veneciana), posteriormente masacrados tras su desesperada sublevación y finalmente exterminados en su casi totalidad en lo que los jerarcas nazis llaman la solución final (Endlösung). Todo ello ante la pasividad, hay que decirlo, de la gran mayoría de los católicos polacos, la misma indiferencia que exhibieron casi todos los cristianos de Europa en sus respectivos países ante el genocidio judío.

 

Varsovia
Entre los muchos objetos de época expuestos en el museo encontramos esta moto con asiento lateral de la marca alemana BMW
Varsovia
Una de las imprentas clandestinas instaladas en sótanos que operaron en la Polonia ocupada y que continuaron haciéndolo bajo el régimen comunista posterior
Varsovia
Una placa muestra los balazos recibidos durante los enfrentamientos

 

Pero en Polonia nadie está a salvo (y ésta es la segunda diferencia con otros países ocupados), pues Hitler considera a los polacos un pueblo inferior que debe ser suprimido como tal y su territorio absorbido por la Gran Alemania (Großdeutschland) como parte de su espacio vital (Lebensraum). Así, no habrá piedad con ellos ni con sus ciudades, especialmente su orgullosa capital. Pero la desgracia de Polonia no es solamente esta situación, que a fin de cuentas para 1944 ya está claro que no durará mucho, sino que el supuesto liberador, la Unión Soviética de Stalin, no es menos despiadado. Efectivamente, por su situación geográfica, Polonia se encuentra atenazada por dos colosos enfrentados que al colisionar la aplastarán una vez más.

 

Varsovia
Un pequeño monitor convenientemente situado fuera del alcance de los niños muestra durísimas imágenes de la ocupación y la represión alemanas, así como del exterminio de los judíos. En ésta, unos soldados alemanes proceden a un fusilamiento
Varsovia
Otra ejecución, en este caso por ahorcamiento
Varsovia
Imágenes de las áreas de Varsovia controladas por los sublevados

 

El Gobierno Polaco en el exilio sabe esto, y el Ejército Territorial (Armia Krajowa, la resistencia) también. Ahora que los alemanes se encuentran en franca retirada es el momento de optar por una solución desesperada. Las posibilidades de victoria son reducidas, pues a pesar de todo el potencial militar alemán sigue siendo muy superior, pero es la única salida para el sufrido pueblo polaco. Es así como se gesta la Operación Tempestad: la idea consiste en sublevar Varsovia y liberarla desde dentro antes de que lleguen los soviéticos. De ese modo recibirán al Ejército Rojo como una ciudad libre. De no ser así, Stalin podrá revestirse con el aura de liberador y Polonia será absorbida.

 

Varsovia
Recreación de un búnquer tomado por los insurrectos
Varsovia
Bombardero británico operado por pilotos polacos exiliados durante la Segunda Guerra Mundial
Varsovia
Los sublevados tuvieron que utilizar las cloacas como refugio y vía de escape. Un fragmento con varios ramales se ha recreado en el museo y podemos recorrerla (en completa oscuridad, obviamente, aunque para la foto la iluminamos) y revivir nosotros mismos aquellos duros momentos. Obviamente aquéllas no estaban tan limpias…

 

Así pues, el 1 de agosto de 1944 se da la orden y comienza el alzamiento. Los alemanes han recibido un soplo y están sobre aviso, por lo que el éxito no es total. Es cierto que grandes zonas de la ciudad, entre ellas el casco antiguo y el centro, son liberadas, pero los alemanes resisten en otras áreas y los grupos de combatientes polacos quedan aislados entre sí. Desde este momento se verán obligados a adoptar una táctica defensiva, dado el superior potencial militar de la Wehrmacht. El 4 de agosto el área controlada por los polacos llega a su máxima extensión, pero ese día llegan refuerzos al mando del general Erich von dem Bach-Zelewski. Hitler, en cólera, ordena arrasar la ciudad hasta sus cimientos y convertirla en un lago, y el teniente general Heinz Reinefarth ejecuta a más de 40.000 civiles de una tacada. Es la Matanza de Wola.

 

Varsovia
Una atractiva composición fotográfica nos muestra a Adolf Hitler en una esvástica
Varsovia
Uniformes polacos

 

El alto mando alemán ordena ejecuciones sumarias y masivas con el objetivo de aterrorizar a la población para que se rindan. Sin embargo, el efecto conseguido es el contrario: los polacos, desesperados, no ven otra salida que luchar hasta la muerte. Posteriormente los alemanes entenderán este hecho y empezarán a tratar como prisioneros de guerra a los polacos capturados. No obstante, los bombardeos serán indiscriminados, incluso contra los hospitales. Llega el supercañón Schwerer Gustav, así como la aviación, y la ciudad es reducida a escombros ante la mirada impotente de los sublevados, que carecen de artillería pesada.

 

Varsovia
Imágenes del temible supercañón Schwerer Gustav (Gustavo el Pesado). Abajo podemos ver sus enormes proyectiles y a la derecha, en una sucesión de fotogramas, los estragos que provocaba
Varsovia
Obuses encontrados en las ruinas de Varsovia

 

La batalla se prolonga, y los polacos están solos ante su poderoso enemigo. El Ejército Rojo ha llegado al otro lado del río Vístula, pero se detiene. Aducen problemas logísticos, pero la realidad es que les beneficia la destrucción de la resistencia polaca: así cuando ellos tomen la ciudad podrán imponer su gobierno títere. De este modo, en condiciones durísimas, luchando desde las cloacas, los polacos sólo pueden resistir para negociar mejores condiciones de rendición. El día 2 de octubre, tras 63 días, el general Tadeusz Bór-Komorowski firma la capitulación de los sublevados. Los alemanes respetarán su condición de prisioneros de guerra a los 15.000 que son detenidos, mientras que unos 5.000 consiguen escapar.

 

Varsovia
Un lanzagranadas y un fusil telescópico
Varsovia
Una ametralladora usada por los sublevados
Varsovia
Armas alemanas: arriba un fusil reglamentario Mauser de la Wehrmacht, abajo un curioso subfusil al que se ha agregado una pistola adaptada como lanzagranadas

 

El destino de la capital es terrible: toda su población es deportada, y una vez vacía, se inicia la destrucción total, edificio tras edificio, con especial atención a los monumentos históricos y archivos. Se pretende borrar la identidad de toda una nación. Así, al final de la guerra, Varsovia ha perdido el 94 % de sus edificios y una gran parte de su población. El 15 de enero de 1945, sólo tres meses después, los soviéticos toman la ciudad con facilidad. Stalin será el gran beneficiado, pues anexionará media Polonia e impondrá un régimen comunista títere, mientras los anglosajones, fieles a su ruin tradición, abandonarán a la pequeña nación a su suerte. Aun así, los varsovianos no se resignarán a la pérdida de su bella ciudad, y la reconstruirán fielmente durante decenios, hasta recuperar un precioso centro histórico que hoy es Patrimonio de la Humanidad.

 

Varsovia
Imágenes de los sublevados tratados como prisioneros de guerra tras la capitulación
Varsovia
Imágen aérea que muestra la destrucción casi total del casco histórico de Varsovia. El área arrasada en primer plano es el lugar donde previamente se encontraba el Palacio Real, junto al río Vístula. No quedó nada de él. La ciudad Vieja (Stare Miasto) queda inmediatamente detrás
Varsovia
Los tres grandes beneficiados: Stalin, que subyugó a Polonia tras la guerra, y los sonrientes anglosajones Churchill y Roosevelt, que se repartieron el mundo con el anterior

 

En Varsovia existe un antes y un después de 1944, y no se puede entender la Historia de la ciudad y hasta el subconsciente colectivo de sus habitantes sin conocer los terribles hechos que acontecieron en aquel año. Para quien disponga de varios días en la capital de Polonia (que es lo recomendable para poder conocer debidamente sus múltiples caras), el Museo de la Insurrección de Varsovia es una visita inexcusable, pues en él se recoge en gran medida el germen de lo que esta ciudad es hoy. Lo mismo cabe decir de los amantes de la Historia, y especialmente de la Segunda Guerra Mundial, que lo disfrutarán enormemente. Garantizado.

 

Nota:

Este artículo se ha realizado en el marco del viaje promocional organizado por la Oficina de Turismo de Polonia en España (nuestro agradecimiento a Agata Witoslawska) y las Líneas Aéreas Polacas (LOT), en el cual también participaron las siguientes bitácoras:

DebocadosFlusviajesMachbelMi maleta y yoMola viajarTokitanVagamundos y Viaje al atardecer.

 
 
 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

Para más información:
http://www.warsawtour.pl/es/gu-a-indispensable/informaci-n-tur-stica/informaci-n-tur-stica-de-varsovia-163795.html

 
 
 

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13 comentarios sobre “HEROÍSMO Y TERROR: EL MUSEO DE LA INSURRECCIÓN DE VARSOVIA

    1. Muchas gracias.
      Sí, la verdad es que este museo te sumerge durante unas horas en una Historia terrible. Para mí ante todo te habla de la desesperación de quien sabe que por mucho que se liberen de un tirano ya tienen a otro al acecho para aplastarlos. Y aun así lucharon,

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  1. Antes del Pacto Molotov-Ribbentrop, hay una serie de hechos que no son muy conocidos:

    – Acuerdos de Munich.

    – La matanza de miles de soldados rusos por Polonia, décadas atrás.

    Es decir, la superficie que ocupa la URSS en Polonia en virtud del Pacto RM, era territorio ruso ocupado en la guerra anterior con Polonia, y lo que hace es recuperar lo que estima le pertenecía.

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    1. Interesante aportación. Efectivamente el enfrentamiento venía de atrás: ya el Imperio Ruso se había repartido el Reino de Polonia con los alemanes y los austriacos a finales del siglo XVIII, y también en 1920 (guerra ruso-polaca) los bolcheviques habían llegado a las puertas de Varsovia y fueron rechazados por los polacos, que en una contraofensiva ganaron territorio hacia el este…

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    2. Lo de la matanza de miles de soldados rusos durante la batalla de Varsovia (1920) no se hubiera producido si el ejercito bolchevique no hubiera invadido Polonia a sangre y fuego tratando de sojuzgarla de nuevo, pero esa vez sin exito. En cuanto al territorio “ruso”, supongo que se refiere al poblado por polacos y lituanos desde la edad media, parte de la corona Polaco -lituana hasta su ocupacion por la fuerza por los rusos tras repartirse Polonia con sus vecinos alemanes y austriacos en el siglo XVIII y que nunca consiguieron rusificar en dos siglos de opresion, hasta que recuperaron su libertad al reconstituirse la Republica Polaca. Evidentemente ambas cosas fueron grandes ofensas para el imperialismo ruso-sovietico que Stalin como de costumbre lavo con sangre de inocentes.

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      1. Efectivamente, son territorios que han estado durante siglos en disputa y dominados por unos o por otros según cómo soplara el viento de la Historia. Y todo parece diferente según quién lo cuente. Los corrimientos de fronteras y traslados masivos de poblaciones tras la Segunda Guerra Mundial sólo han sido el último capítulo. Un saludo.

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