LA EXTRAVAGANTE “CASA HUNDERTWASSER” DE VIENA

BANDERA DE AUSTRIAIndiscutiblemente, Viena es una de las ciudades más importantes del mundo por lo que se refiere a su papel en la Historia y a su legado patrimonial. El visitante apresurado deberá forzosamente moverse casi exclusivamente al interior del Ring (literalmente, anillo en alemán), la avenida circular que rodea el casco antiguo. Sin embargo, quien tenga más tiempo descubrirá que esta maravillosa ciudad nos depara muchas sorpresas de muy alto nivel al exterior de la parte antigua. Una de ellas es la Casa Hundertwasser (Hundertwasserhaus).

 

 

Este edificio se encuentra en la esquina entre la Löwengasse y la Kegelgasse (respectivamente, la calle del León y la calle de los Bolos), en el tercer distrito de la capital de Austria. Aunque fuera del Ring, está muy cerca y se llega fácilmente en transporte público o incluso a pie. También está al lado del Canal del Danubio (Donaukanal), por lo que se puede matar dos pájaros de un tiro recorriendo las orillas de este agradable ramal artificial del gran río. Estando rodeada de edificios clásicos, cuando uno se da de bruces con la Casa Hundertwasser, no puede evitar tener la sensación de que es un engendro, una patochada, incluso un atentado estético. Sin embargo, bastan unos segundos para que el edificio, atrevido y extravagante donde los haya, nos conquiste sin que podamos evitarlo. Indudablemente, es una extravagancia, y lo es adrede, como muy extravagante era su creador, de quien toma el nombre.

 

Friedensreich Hundertwasser

 

Friedensreich Hundertwasser (1928 – 2000) se llamaba en realidad Friedrich Stowasser. Sto (aunque sea mera coincidencia) significa cien en checo, así que germanizó la cifra (hundert). Wasser significa agua. Su nombre auténtico significa Federico, pero él añadió unas pocas letras para dejarlo en Friedens-Reich (paz-reino). Así pues, su nombre artístico significa Reino de la Paz de las Cien Aguas… lo cual nos dice ya bastante del excéntrico personaje, que entre otras cosas no dudaba en desnudarse en público para protestar por algo, y que se hizo enterrar envuelto en un simple lienzo y bajo un árbol para volver a crear vida tras su muerte. Fue un pintor y escultor, pero no arquitecto. Más bien diseñó edificios, que fueron construidos por otros; en el caso que nos ocupa, el arquitecto fue Josef Krawina.

 

Friedensreich Hundertwasser

 

El artista tenía una visión del arte y de la arquitectura muy peculiar, basada en un discurso de carácter ecologista, algo en lo que fue pionero en la posguerra europea, cuando tal postura era más que minoritaria. Se situó en contra de las corrientes artísticas de su tiempo: sus obras se caracterizaban por las líneas ondulantes, los diseños llenos de irregularidades, la integración de la vegetación y el individualismo. Todo un personaje, sí, que por sus extravagancias podríamos llamar el Salvador Dalí austriaco. En 1977, el visionario alcalde de Viena, Leopold Gratz, le ofreció todo un solar para construir un edificio a su gusto. Y vaya si lo hizo…

 

Friedensreich Hundertwasser

 

La construcción se prolongó entre 1980 y 1986. Se trata de un edificio de viviendas de propiedad pública (no privada), que contiene 50 apartamentos y cuatro locales comerciales, además de varias terrazas ajardinadas (16 individuales y 3 comunitarias). La fachada es toda irregular y en ella el artista plasmó su idea del individualismo, pues los fragmentos de ella correspondientes a cada apartamento son diferentes en color, materiales, texturas, formas y hasta en el diseño de las ventanas y los balcones. El edificio se adapta a la volumetría de los contiguos allí donde se tocan, pero se deforma completamente hacia la esquina entre las dos calles.

 

Friedensreich Hundertwasser

Friedensreich Hundertwasser

 

La vegetación es fundamental: las terrazas ajardinadas son pequeños bosques que recubren el edificio en parte y que le dan colorido y un aspecto diferente según la estación del año. Algunos de los árboles están dentro de los apartamentos y atraviesan la fachada. De esta manera se purifica el aire y se lanza un mensaje ecologista: el árbol reconquista parte del espacio que le ha robado el urbanismo. Por otro lado, Hundertwasser juega en la fachada con figuras de leones y de bolos (recordemos los nombres de las calles), mientras que el pavimento de la acera inmediatamente contigua es ondulado, para recordar el suelo de un bosque, que nunca es llano.

 

Friedensreich Hundertwasser

Friedensreich Hundertwasser

 

La Casa Hundertwasser es hoy todo un atractivo de la capital austriaca (el tercer lugar más visitado de la ciudad), y está rodeada de tiendas de recuerdos y hasta un pequeño museo dedicado a su creador. Pero ¿realmente es para tanto? Bueno, eso depende de cada uno: indudablemente es atractiva, sugerente y extravagante. Ahora bien, su significado dentro de la Historia de la Arquitectura es más bien exiguo, pues no aporta nada nuevo que no sea superficial o estético. Algunos ven una relación con el modernismo o con Antonio Gaudí, pero no llega más allá de la huida de la línea recta o del uso de ciertos materiales como la cerámica reciclada. Lo que está claro es que su impacto visual no defraudará al visitante que se deje caer por allí, especialmente si va armado con una cámara fotográfica.

 

Para más información:
http://www.wien.info/es
http://www.hundertwasser-haus.info/ (en alemán)

 
 
 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 
 

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2 comentarios sobre “LA EXTRAVAGANTE “CASA HUNDERTWASSER” DE VIENA

  1. Pues sí, la verdad, no es para tanto. Sus cuadros me parecen un engendro, una estafa intelectual. Hay que ver lo que hace una paleta de colores vivos, llamativos, muy pop, como el azul, el rojo y el amarillo, y la utilización de la naturaleza o el entorno ( como hacía Chillida) para pasar cualquier mamarrachada, sin ninguna preocupación por la forma, por una cosa bella.

    Nada que no puedas ver en un parque de atracciones o en uno infantil.

    Hay una historieta de Makinavaja que también se llevó al cine, donde roban unos cuadros de Miró para regalárselos al Pirata y que terminan en un vertedero recogidos por unos buscadores de cartones, que siempre me viene a la mente con determinados “artistas”. De estas “pullas” sobre el arte moderno, Ivá tenía unas cuantas enormes.

    Y por no olvidar como obras de Chillida terminaron en el chatarrero vendidas a peso. Ay, como se agradecen estas muestras de sinceridad con tanto farsante y embaucador al acecho.

    Saludos.

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    1. No se puede describir mejor… Y ya que citas a dos de los grandes caraduras de los últimos tiempos (Miró y Chillida, con sus manchurrones y sus hierrajos retorcidos respectivamente), no olvidemos al campeón de todos ellos, Tapies. Éste ya es para darle un premio a la jeta más marmórea. Pero cuidado, que no nos oiga nadie, que estas cosas no se pueden decir, son herejía…

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