SALZBURGO, UNA SINFONÍA DE MOZART (I)

Nombre oficial: República de AustriaBANDERA DE AUSTRIAESCUDO DE AUSTRIA
Superficie: 83.871 km²
Población: 8.572.895 habitantes (2014)
Capital: Viena 
Idioma oficial: alemán
Moneda oficial: euro (EUR)

 

Cuando uno pasea por las calles de Salzburgo no puede evitar pensar que esta ciudad es una sinfonía hecha en piedra y hierro forjado. Ciertamente no se puede imaginar un lugar más adecuado para el nacimiento de un genio de la música universal como Wolfgang Amadeus Mozart. La ciudad y el compositor forman una simbiosis perfecta. Eso ya sería suficiente, pero además los salzburgueses han aprovechado el tirón de su conciudadano más ilustre, cuya imagen es omnipresente: en sus dos casas-museo, en cientos de objetos de las tiendas de recuerdos, en los inevitables bombones Mozartkugeln… Hoy esta ciudad austriaca es un hervidero de turistas, sobre todo en verano, pero sigue manteniendo su encanto clásico.

 

 

Salzburgo es una ciudad de unos 150.000 habitantes, capital del Estado Federado austriaco del mismo nombre. Ciudad ligada a la música y a su pasado eclesiástico, debe su nombre a las salinas de la cercana región de Salzkammergut (Salzburg significa ciudad de la sal en alemán) y que constituían su principal fuente de riqueza. Los romanos establecieron en este lugar fronterizo al norte de los Alpes el municipium de Juvavum (cuyo foro se ubicaba donde está hoy la catedral), población que fue abandonada tras la caída del Imperio. Sin embargo, según la leyenda, fue refundada hacia el año 700 por san Ruperto, y en muy poco tiempo se convirtió en un arzobispado cuyos prelados ostentaban al mismo tiempo el título de príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico.

 

La escalera barroca del Palacio Mirabell
La escalera barroca del Palacio Mirabell

En definitiva, gobernaban un estado independiente, situación que perduró hasta 1803. Estos príncipes-arzobispos fueron y son una de las principales autoridades eclesiásticas de los países germánicos, con privilegios tales como el de poder vestir de rojo ante el papa (a pesar de no ser cardenales); gobernaron como déspotas y algunos de ellos (principalmente tres, como veremos) fueron mecenas de las artes, convirtiendo su ciudad en una de las más bellas al norte de los Alpes. Tras las guerras napoleónicas el principado eclesiástico desapareció y fue absorbido por Austria, cuyas vicisitudes ha seguido durante los últimos dos siglos.

 

Palacio Mirabell, actual ayuntamiento de Salzburgo
El palacio Mirabell, actual ayuntamiento de Salzburgo

A su belleza contribuye también su ubicación geográfica y su adaptación al entorno natural. Salzburgo está a orillas del río Salzach, afluente del Eno, que a su vez muere en el Danubio. Dicho río pasa entre dos montes, el de los Capuchinos y el de los Monjes (tantos siglos de teocracia se tenían que notar…) En lo alto de este último, en la orilla sur, se encuentra el Castillo de Salzburgo (Hohensalzburg), y en el pequeño espacio que queda entre este monte y el río se construyó la ciudad antigua allá por la Edad Media. Ahí se concentra la mayoría de los lugares de interés, aunque no los únicos. El pequeño tamaño de la ciudad es otro de sus atractivos: se puede conocer muy bien en un sólo día, sin dejarse nada sin visitar. La ciudad moderna, cómoda y sosegada, se extiende por la orilla norte y por detrás de los dos montes.

 

En estos jardines se rodó la película Sonrisas y lágrimas (en Hispanoamérica La novicia rebelde)
En estos jardines se rodó la película Sonrisas y lágrimas (en Hispanoamérica La novicia rebelde)

La perfecta adaptación de Salzburgo a su entorno geográfico nos ofrece unas posibilidades panorámicas fascinantes, que harán las delicias de los amantes de la fotografía. Eso, sin olvidar su preciosa arquitectura… Precisamente vamos a iniciar nuestro recorrido en la orilla norte, que cuenta también con algunos lugares que no debemos perdernos, y al acercarnos hacia el casco antiguo obtendremos dos de las mejores vistas de la ciudad. Como si ella misma nos diera la bienvenida, uno tiene la sensación de que nos susurra y nos dice: “adelante, os estaba esperando”. Empezamos por el Palacio Mirabell, actualmente sede del Ayuntamiento de Salzburgo.

 

La fortaleza Hohensalzburg y la cúpula de la catedral desde los jardines del palacio Mirabell
La fortaleza Hohensalzburg y la cúpula de la catedral desde los jardines del palacio Mirabell

El arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau, prototipo del señor renacentista, se educó en Roma, conoció de cerca a los Medici y quiso convertir a su ciudad en la Roma del norte. Proyectó una catedral mayor que la Basílica de San Pedro de la Ciudad Eterna, pero no consiguió realizarla. En cambio, sí vio realizado el Palacio Mirabell, que mandó construir para Salomé Alt, una bellísima judía que le dio 15 hijos (que nadie se sorprenda…) El palacio se incendió en 1818 y se reconstruyó sobriamente. En el interior se puede ver la escalera monumental, que se salvó de las llamas, con una asombrosa decoración escultórica en mármol.

 

La orilla norte vista desde el río Salzach
La orilla norte vista desde el río Salzach

Atravesando el edificio llegamos a los jardines, también famosos porque en ellos se rodaron escenas muy recordadas de la película de 1965 Sonrisas y lágrimas (en Hispanoamérica La novicia rebelde). Los jardines fueron diseñados en 1690 por el más grande arquitecto del barroco austriaco, Johann Fischer von Erlach, y decorados con grupos escultóricos de motivos mitológicos. Avanzando por ellos veremos al fondo en lo alto la omnipresente fortaleza, que nos espera. La foto combinada de ella con los jardines es espectacular.

 

El monumento de Herbert von Karajan junto al río Salzach
El monumento de Herbert von Karajan junto al río Salzach

Al salir de los jardines llegaremos a una plaza presidida por la imponente iglesia de la Trinidad (Dreifaltigkeitskirche), también una obra barroca de Fischer von Erlach. En un lateral de la plaza, justo ante nosotros, veremos la Vivienda de Mozart (Mozart Wohnhaus), donde el genio vivió varios años y compuso algunas de sus más célebres obras. Hoy es un museo muy interesante con objetos y documentos de la familia Mozart.

 

El casco antiguo visto desde el río Salzach
El casco antiguo visto desde el río Salzach

Muy cerca se encuentra el río; al llegar a él tendremos una preciosa vista panorámica de todo el casco antiguo dominado por el castillo. Pero antes de cruzar el puente peatonal fijémonos en una pequeña estatua de otro ilustre salzburgués relacionado con la música: Herbert von Karajan. Ahora es el momento de pasar a la orilla sur, pero lo que encontraremos al otro lado del Salzach es el objeto de la segunda parte de nuestro paseo.

 
 
 

TEXTO Y FOTOS © LAGARTO ROJO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 
 

Para más información:
http://www.salzburg.info/es

 

 

Postamigo
Viajes y vivencias: Austria – Alemania V: Salzburgo, Hallstatt y Múnich
Donde me dejes llevarte: De un lugar llamado Salzburgo…
Viajeros callejeros: Ruta de 11 días por Austria

 
 

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4 comentarios sobre “SALZBURGO, UNA SINFONÍA DE MOZART (I)

    1. Muchas gracias por el elogio. Es una auténtica satisfacción para mí. Pero discrepo: por supuesto puedes ir a visitarlos, y además planificándolo bien no sale tan caro. Sólo hay que animarse.

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