Muy cerca de la localidad bávara de Berchtesgaden, el sanguinario régimen nacionalsocialista tuvo uno de sus más importantes centros de poder. A escasos quilómetros, el encantador pueblecito de Obersalzberg fue escogido por los jerarcas nazis para establecer sus residencias de descanso. Desde luego no se les puede negar el buen gusto, pues el lugar es de una indescriptible belleza… De todo ese complejo no queda nada en nuestros días, ya que fue bombardeado y los restos fueron deliberadamente demolidos para evitar santuarios neonazis. Sin embargo, un edificio que perteneció al Führer ha llegado hasta nuestros días y se puede visitar. Hablamos del célebre Nido del Águila, un lugar impactante por su pasado y por su entorno natural.

 


 

Adolf Hitler llegó a Obersalzberg en 1923, como fugitivo tras el fallido golpe de estado conocido como el Putsch de Múnich y quedó deslumbrado por el grandioso paisaje. En 1927 -parece ser que desfalcando fondos del Partido Nazi- adquirió la casa Wachenfeld, rebautizada como Berghof. Esta típica casa alpina fue transformada a partir de 1934 gracias a la fortuna que acumuló Hitler, y llegó a tener 30 habitaciones. El gran salón de reuniones tenía una enorme ventana orientada a la mítica montaña Untersberg, que marcaba la antigua frontera con su Austria natal (desde 1938 anexionada al Imperio Alemán). Las vistas eran realmente impresionantes.

 

Abajo, entrada al túnel que lleva al ascensor. Arriba, el Nido del Águila

Abajo, entrada al túnel que lleva al ascensor. Arriba, el Nido del Águila

Al sol que más calienta llegaron todos los jerarcas nazis y se instalaron en Obersalzberg, a la par que sus antiguos habitantes eran invitados a marcharse mediante compra o directamente expropiación. Albert Speer, Martin Bormann o Hermann Göring, entre otros, tuvieron aquí su residencia. Y en el Berghof el Führer recibió a reyes, presidentes o embajadores para impresionarlos e intimidarlos, mientras Eva Braun se entretenía grabando películas que hoy tienen un gran valor documental. Todo el territorio circundante fue declarado zona militar y rodeado por fuertes medidas de seguridad. Siempre estuvo en el punto de mira de los altos mandos aliados, pero curiosamente no fue bombardeado hasta abril de 1945. La razón, muy simple: no se quería matar accidentalmente a Hitler y convertirlo en un mártir para los suyos en plena guerra. Lo que no fue destruido entonces fue demolido en la posguerra, igual que ocurrió con todos los cuarteles generales del Führer, de los que no queda prácticamente nada… con una excepción: el famoso Nido del Águila.

 

El inquietante túnel que se adentra en la montaña

El inquietante túnel que se adentra en la montaña

Instantes antes de entrar en el ascensor con sus impresionantes dorados y espejos

Instantes antes de entrar en el ascensor con sus impresionantes dorados y espejos

El nombre oficial del lugar que nos ocupa es Casa Kehlstein (Kehlsteinhaus), pues está situado sobre la montaña del mismo nombre. El sobrenombre con el que es más conocida se lo dio un diplomático francés tras haberla visitado, impresionado por su emplazamiento y por la parafernalia nazi (cuyo símbolo es precisamente un águila). La casa fue un regalo del Partido Nazi a Adolf Hitler por su quincuagésimo cumpleaños, en 1939. Proyectada por su lugarteniente Bormann y construida en sólo 13 meses, costó 30 millones de marcos (unos 150 millones de euros actuales) contando los accesos. Se salvó de los bombardeos porque era un objetivo difícil por su pequeñez y los aliados prefirieron concentrarse en el pueblo de Obersalzberg. Tras la guerra se salvó de la destrucción porque, aun habiendo pertenecido al Führer, apenas se la relaciona con él, pues tenía aversión a las alturas y se cuenta que apenas estuvo en ella unas diez veces (y brevemente). Quien sí gustaba de ella era Eva Braun, que la usaba para tomar el sol y celebró allí el banquete de boda de su hermana.

 

El Nido del Águila dominando los Alpes alemanes

El Nido del Águila dominando los Alpes alemanes

Vita hacia el sur. Se aprecia el extremo del lago del Rey (Königssee)

Vista hacia el sur. Se aprecia el extremo del lago del Rey (Königssee)

Sus accesos fueron una maravilla de la ingeniería de la época y hoy permanecen igual que entonces. Se comienza la ascensión (previo pago) en Obersalzberg, obligatoriamente en las lanzaderas oficiales organizadas con precisión germánica. Si se prefiere la caminata a pie, son dos horas hacia arriba…  La estrecha carretera, de espectaculares vistas, tiene 6,5 quilómetros y una sola curva. Por este motivo es conveniente sentarse en el mismo lado del autobús tanto en la subida como en la bajada, de modo que disfrutemos de las vistas en ambos tramos. En el recorrido una grabación nos explicará la historia del Nido del Águila, pero inexplicablemente no en español (al conductor le pediremos que lo ponga en italiano, que algo se pilla). Al terminar la carretera nos encontramos un túnel de 124 metros excavado en la roca viva que termina en un ascensor que realiza la ascensión de otros 124 metros hasta la superficie. Ambos son impactantes y cargados de la monumentalidad pretenciosa típica del nazismo. El ascensor, cuya construcción se cobró la vida de 12 obreros, está recubierto de bronce pulido, espejos venecianos y cuero.

 

Vista hacia el oeste

Vista hacia el oeste

Vista hacia el norte. Las tierras en segundo término pertenecen a Austria

Vista hacia el norte. Las tierras en segundo término pertenecen a Austria

El Nido del Águila no está en la cima del Kehlstein, de 1885 metros, sino en una loma rocosa un poco más abajo, a 1834 metros. La casa en sí, que conserva la estructura original, hoy es un restaurante y pertenece al estado de Baviera. El salón principal es el bar y tienda de recuerdos y su chimenea de mármol fue un regalo de Benito Mussolini. Se han eliminado casi todas las referencias a su pasado nazi, excepto una galería fotográfica que muestra su historia. Pero lo realmente grandioso son los paisajes que se abren ante nuestros ojos en todas direcciones. Desde allí los adjetivos se quedan pequeños. Y mejor aún si subimos unos cuantos metros por el camino que sube hacia la cumbre, pues podremos incluir el propio Nido del Águila en nuestra foto. Nos rodea el macizo de Berchtesgaden y hacia abajo podemos ver toda la región. Eso sí, el clima puede jugarnos una mala pasada, como siempre en los Alpes, pues cualquier día podemos encontrar niebla.

 

El pueblo de Obersalzberg visto desde el Nido del Águila

El pueblo de Obersalzberg visto desde el Nido del Águila

El camino que baja por la ladera del Kehlstein

El camino que baja por la ladera del Kehlstein

Para volver a la lanzadera podemos usar el ascensor y el túnel o podemos bajar a pie por el camino de la ladera de la montaña. Es cómodo, de gran belleza y nos tomará unos 20 o 30 minutos. La región de Berchtesgaden es una lengua de tierra alemana rodeada completamente por Austria. En ella no podemos dejar de visitar la preciosa localidad que le da nombre así como el lago del Rey (Königssee), para muchos el más impresionante de los Alpes. Es el típico lago glaciar alpino: profundo, estrecho y alargado (8 quilómetros), flanqueado por impresionantes paredes rocosas verticales y frondosos bosques. El paseo en barco, espectacular, dura unas dos horas y parte del pueblecito lleno de tiendas de recuerdos y restaurantes que ha crecido en su orilla. Se pueden realizar excursiones a la región en un día desde Salzburgo (está al lado mismo), Múnich o Innsbruck.

 
 

Texto y fotos © LAGARTO ROJO

Permitida su reproducción previa autorización y siempre que se cite su procedencia.

 

Para más información:

http://www.berchtesgaden.de/it/startseite.html (en italiano)

http://www.kehlsteinhaus.de/it/index.php (en italiano)

http://www.koenigssee.com/fr/ (en francés)

 

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